Revista Personae

¿CÓMO CAMBIARÍA TU VIDA SI CONOCIERAS TU HERIDA DE INFANCIA?…

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Las Heridas de Infancia conocidas como TRAHI por sus siglas (Traición, Rechazo, Abandono, Humillación, Injusticia), son, sin duda, muchas veces un limitante en la vida diaria, en la realización de proyectos, en alcanzar metas, en concretar oportunidades, en permitirte empatizar, etc.

Esto es básicamente, porque no conoces ni tu herida, ni de dónde viene, ni cómo funciona en tu vida diaria. 

Cuando eres consciente de cómo funciona tu herida en tus diferentes relaciones interpersonales (familia, pareja, amigos, trabajo), te conviertes en una persona con la habilidad de ser un ser humano viviendo en consciencia y consecuencia.

La suma de tu herida de infancia, de tus carencias emocionales, de las características de tu personalidad, creencias limitantes, issues, y de todo lo que se acumula por la influencia de los entornos sociales diarios, te lleva a tener resultados no deseados o diferentes a lo que tal vez quieres conseguir.

 

¿Cómo cambiaría tu vida si conocieras tu herida de infancia?...

 

El conocimiento de tu Herida de Infancia te acerca a mejorar tus relaciones y a actuar de una forma en la que puedes tener diferentes resultados de lo que hasta la fecha has tenido y que no te han sido funcionales en tu día a día.

 

La Herida de Traición genera una Máscara de Controlador-Contraoladora con la que enfrentarás al mundo, sobre todo cuando te sientas vulnerable, querrás tener el control de la situación, de las personas, de los eventos en tu vida, serás perfeccionista, desesperado, te costará trabajo trabajar en equipo. Muy seguramente te cuesta soltar, sufrirás de estreñimiento y en ocasiones tendrás problemas con enfermedades de control como gastritis, colitis, vejiga. Cuando trabajas tu herida, puedes usar tu máscara en positivo y las características negativas transformarlas en positivo, convertirte en una persona líder, productiva, práctica, que puede enseñar, dirigir y que muy seguramente tenga claro el tipo de personas de las que se rodea.

 

La Herida de Rechazo es la única que se puede desarrollar desde la gestación, en el embarazo, o como todas las demás desarrollarla en la infancia-adolescencia. Puede venir de un proceso de amenazas de aborto durante su gestación. La persona con esta herida desarrolla una Máscara de Huidizo-Huidiza, y cuando se sienta vulnerable ante algo o alguien lo primero que intentará será huir, escapar, desaparecer, pasar desapercibido, sea un hecho real o sólo intuitivo o imaginario.

 

La Herida de Abandono por otro lado, desarrollará una Máscara de Dependiente, ya sea emocional, económico o del cualquier tipo. Las personas con esta herida suelen tener cuerpos delgados al igual que la Herida de Rechazo, serán sujetos que no puedan estar solas o sin una pareja por mucho tiempo, además de que les costará un poco más sobresalir por sí mismas y sin ayuda. La dependencia en cierta forma estará presente con frecuencia, hasta que decidan tomar acción, reparar y asumir las características negativas de su herida para convertirlas en positivo.

 

La Herida de Humllación podemos verla en personas que suelen abandonarse a sí mismas y volverse necesarias para otros, desarrollan una Máscara de Masoquista (Ayudador-Ayudadora), esta herida es muy común en nuestras abuelas y madres principalmente (generacional), por el tipo de educación que recibieron. En general, los Masoquistas hacen todo por los demás, tanto emocional, como física y económicamente, hasta cierto punto, su herida los vuelve chantajistas emocionales, ya que, al hacerse necesarios para los otros, generan que los demás no puedan presindir de ellos, aunque tristemente no es de la persona, sino de la ayuda que brindan.

 

Por otra parte, la Herida de Injusticia es casi lo contrario, la palabra Injusto suele llenar su vocabulario. Desarrollan una Máscara de Rígido-Rígida, la cual no les permite abrirse del todo a los demás, suelen tener los brazos pegados al cuerpo, que por cierto es rígido como un robot, y creen que tienen que ser perfectos en su actuar, o por lo menos ante los demás. Muchos de ellos prefieren vivir dentro de círculos tóxicos o no sanos (como un matrimonio infeliz, por ejemplo), antes que aceptar que la perfección no existe. Tienen conflicto en su peso y tratan de ser estéticamente aceptados. A estas personas les costará demostrar sentimientos fuera de su círculo más cercano, y si lo hacen, será con limitaciones para no profundizar en las emociones.

 

Observa la siguiente imagen y escoge qué niño-niña te llama más la atención, descubrirás algo que te hará sentido con tu figura paterna.

 

¿Cómo cambiaría tu vida si conocieras tu herida de infancia?...

¿Cuál escogiste?

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1.- El niño con la llave y el saco: Injusticia

2.- La niña con la planta: Abandono

3.- El niño con la alcancía: Humillación

4.- La niña con el jarrón vacío: Exigencia Extrema, Traición

5.- El niño con la piedra: Rechazo

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1.- Papá cumplía con su rol, trabajaba, traía dinero, pero no estaba presente del todo. Aprendiste que lo material podía tapar el vacío afectivo. Hoy sabes hacer, resolver, avanzar, pero en el fondo, lo que buscas es amor.

 

2.- Creciste con un papá ausente, quizá no estaba de manera física o simplemente no se conectaba contigo (presente-ausente); aprendiste a arreglártelas sola, a no esperar demasiado, a no necesitar. Hoy te cuesta confiar en que alguien va a quedarse de verdad.  Sientes que lo que siembras puede no florecer, porque falta ese sostén que te da seguridad.

 

3.- Papá tal vez se burlaba de tus ideas o minimizaba tus logros, empezaste a esconder lo que hacías bien o a sentir que el dinero o el éxito traen vergüenza. Ahora, te cuesta recibir sin culpa.

 

4.- Cuando papá esperaba perfección, aprendiste que sólo te veía cuando rendías, cuando dabas. Te acostumbraste a medir tu valor por lo que haces y no por quien eres. Por eso hoy te cuesta parar, descansar, disfrutar sin pensar que deberías estar haciendo algo más. Siempre sientes que falta algo, incluso cuando todo parece estar bien.

 

5.- Cuando papá te hizo sentir que lo que eras “no alcanzaba”, algo en ti empezó a cargar una piedra invisible; esa piedra cada vez que intentas mostrarte tal cual eres, y aparece el miedo a no ser suficiente.

 

¿Cómo te cambia la vida aprender de tus heridas?

Cuando aceptas tus heridas, sus máscaras, tus vulnerabilidades, tus características negativas y positivas, puedes de una manera más fácil asumir y vivir tu vida en consecuencia, sabiendo que una herida no se sana (no es una enfermedad), pero sí se repara con conocimiento, aceptación, voluntad y amor.

 

Puedes cambiar de negativos a positivos entendiendo de dónde vienes, cómo funcionas, qué te detona, que te vulnera, y por fin vivir en un estado de consciencia, asumiendo que todos los eres humanos tenemos una, dos, o todas las heridas, pero que las herramientas que te brinda conocerlas te dan también la oportunidad de crecer, de fortalecerte, de entenderte y, sobre todo, de salir adelante.

 

Conoce tus heridas, aprende de ellas, abrazalas, hazlas tuyas y transformalas, sin duda más allá de ser una carga o una cruz en tu vida, puede llevarte al éxito y a vivir de una manera que nunca imaginaste.  Conoce las heridas de las personas a tu alrededor y entiende que muchas veces, las personas actuan de formas inimaginables, sin conocerse, sin entenderse…

 

Abrazar tus heridas, es abrazar tu linaje, tu ascendencia, a tus ancestros. Repararlas es darles voz, es romper patrones, lealtades familiares, herencias transgeneracionales, acabar con la oscuridad del pasado, dar luz a una nueva manera de trascender, dar luz a tu descendencia, a tus ramas, a tus frutos. A darte una nueva manera de vivir tu vida, a darte una oportunidad y a tener el control de ti mismo. ¡Adelante, hazlo, transfórmate, vive!

MISCELÁNEO

Núm. 307 – Noviembre 2025