GUSTAVO RENTERÍA
Con el periodismo en la sangre
- PERIODISTA
- Patricio Cortés
- Fotografía: Lizbeth Cortés
COMPARTIR
Hoy charlamos con un periodista de cepa, lleva más de tres décadas y media ejerciendo el periodismo profesionalmente, aunque 54 en el ámbito, es decir desde que nació. Prensa escrita, radio, televisión y medios digitales han sido el hogar de Gustavo Rentería, hoy columnista en el El Heraldo de México.
Refiere: “Provengo de una familia de periodistas, de escritores y de radiodifusores. Mi señor padre -Teodoro Rentería-, actualmente es el presidente del Colegio Nacional de licenciados en Periodismo, con una carrera de muchos años en medios electrónicos eh y siempre mirando por el bien de los colegas reporteros. Cuando yo nací, mi papá estaba conduciendo noticieros en la televisión; cuando yo estaba en la primaria, mi papá era un reconocido periodista de la radio. Lo recuerdo en Radio Mil, en Grupo ACIR y fundando su propio grupo radiofónico, Grupo Nueva Radio, instalando transmisores, preocupado por las antenas, preocupado porque siempre estuvieran prendidas las luces estroboscópicas de las de las torres. Es decir, yo siempre he convivido con los amigos de mi padre, periodistas, reporteros, comunicadores, ese ha sido mi ámbito. Mi papá siempre me advirtió que tendría que prepararme y por eso fui a la querida Carlos Septién García, después me convertí en maestro en comunicación empresarial por la ULA y yo, también, encontré a los medios de comunicación como un negocio que podría emplear a un grupo de personas. Hemos llegado, la familia Rentería, a manejar hasta 25 estaciones de radio y se pronuncia muy rápido, pero es darle de comer a un grupo muy importante de familias, sus prestaciones laborales e inclusive un poquito más, porque esa es la filosofía de la familia. Llegué al periodismo, sí por herencia, pero también porque me apasiona, un reportero, un comunicador, un conductor de noticias, un columnista, sin pasión para servirle a lectores, radioescuchas, televidentes y, ahora, cibernautas, no lo puedo comprender en este momento”.

Aunque es hijo de un reconocido comunicador, Gustavo Rentería brilla con Luz propia: “Hay una relación de respeto, de cariño, de familiaridad, pero en mi caso hay una carrera paralela, alterna, no colgado. No puedo negar que tuvimos un negocio familiar por muchísimos años, sociedades anónimas, inclusive donde fuimos socios, pero en historia particular yo hice una carrera completamente alterna. Cuando estaba todavía como estudiante, recibí mi primera oportunidad en Grupo Siete, hoy Radio Disney, en la Ciudad de México, siendo todavía un joven estudiante de la Septién, conducía mi propio programa radiofónico de alta duración. Después fui solo a Cablevisión y luego al canal 13 de televisión, a Radio Fórmula, a Radio Centro, a Televisión Educativa y ADN40. Ahora, estoy solo en El Heraldo de México, escribiendo una columna diaria y misma situación en el Canal del Congreso y antes fui solo al canal al 34, pero no niego y además presumo y estoy muy orgulloso de pertenecer a una familia de periodistas que han servido a sus auditorios”.
“Debo reconocer que mi papá fue un gran crítico, pero nunca intervino en mi carrera, que son dos cosas muy distintas. Mi papá es un purista del lenguaje, ay de mí si conjugaba mal un verbo frente a un micrófono, a una cámara o tenía un dato erróneo, porque tú sabes que los hechos son sagrados, ahí no se puede variar nada y más nosotros que estamos frente a un micrófono narrando el acontecer diario. Decía Septién García «es el parlamento diario de los pueblos, el periodismo». Entonces, en cuanto a los hechos, narrarlos tal cual fueron, pero hay un género maravilloso del periodismo que es el género de la opinión, ahí podemos decir lo que deseamos, pero sin salirnos de la realidad, porque hay muchos columnistas, muchos comunicadores y ahora muchos tiktokeros que, por ganar dinero, comerciales, publicidad o seguidores, mienten y así no se puede”.
Llegamos al tema de la cada vez más desdeñada Verdad: “Para dañar al contrario, se encontró que los medios de comunicación podían difundir mentiras, eso en medio de tanto tiktokero, tanto youtubero, tantos personajes que tienen millones de seguidores y que son inclusive más vistosos, conocidos, más adinerados que el reportero de a pie, que el conductor de noticias, que el columnista que investiga los datos, los verifica y los transmite. En este momento de la postverdad, creo que nuestra lucha todavía es más fundamental; o sea, hoy cualquier mequetrefe habla en un micrófono, escribe una columna o sale en la televisión. Yo soy de la época de periodistas que tuvieron que ir a la unidad de Televisión Educativa de la Secretaría de Educación Pública a obtener su certificado de locución y yo lo tengo en mi oficina como un logro porque tuve que prepararme para la pronunciación de palabras extranjeras, para improvisar en cabina, para conocer en ese momento la Ley Federal de Radio y Televisión. Hoy, pues, tener una linda cara o un cuerpo escultural y decir estupideces frente a las cámaras, frente a los micrófonos, te hace millonario. Por eso, hoy más que nunca se necesita el periodismo con preparación, con bases de conocimiento, ante esta cantidad de mentiras que circulan por las redes y por los medios tradicionales”.

Complementa: “Se ha pulverizado la profesión, a partir del del 2018, se creó este fenómeno de comunicación circular, decía el expresidente López Obrador, donde todo aquel que hacía periodismo desde un periódico que lo golpeaba, desde una radiodifusora o un grupo de medios que lo criticaba o un grupo digital o de televisión establecido por años que se atrevía o se osaba a decirle «estás mal”, eso era penoso para un momento de transformación del país. ¿Y qué hicieron? Desde el punto de vista de comunicación política quizá lo lograron, al meter gente sin preparación académica, sin experiencia probada, ya no se diga con un título o una cédula profesional para ejercer. Yo soy de la idea de profesionalizar a nuestro gremio, pero la realidad es que hoy tenemos un espectáculo de personajes que dicen tonterías en los medios de comunicación. Por eso, creo yo que las investigaciones sólidas, la comprobación de tus fuentes, la confiabilidad de estas, harán que los periodistas profesionales continúen nuestro camino y con unas condiciones, lo tengo que decir, veramente trágicas, la publicidad gubernamental ha tenido ahogado a un grupo de medios de comunicación que algunos los han llevado a la desaparición. Sí hubo excesos, sí hubo dispendio, sí hubo aquella época de «te pago para que me pegues», pero Artículo 19 ha demostrado que ahora todo lo que criticaron los gobiernos de izquierda lo hacen, en este momento, se fueron esas cantidades estratosféricas de dinero a los medios amigos, a los medios que hablan bien de ti, a los medios amigos que defienden, que aplauden como focas y creo que se ha equivocado totalmente la 4T en ese aspecto”.
“Hoy la gente se deja llevar por lo que dice un TikTok, estoy hablando de gente con doctorados, con maestrías, primero les pregunto «¿dónde lo viste?» ‘y la respuesta es «–me lo mandaron por TikTok esta mañana –¿y tú crees que TikTok puede ser una fuente?, –Es que esta periodista se ve bien’. –¿Y quién es esa periodista? –No sé, nunca la había visto’–». ¿Cómo pueden caer tan rápido personas que tienen inclusive preparación académica y que corroborarlo hoy también es sencillo? Tú le preguntas a Chat GPT «Esta noticia es verdadera ¿sí o no?» y en segundos te responde”, expone.
Acota: “La tecnología bien utilizada es una maravilla, mal ocupada es un es un verdadero desastre. Necesitamos más responsabilidad en este mundo y no únicamente México, no tenemos el monopolio de las mentiras, está pasando en todo el mundo; pero, así como los periodistas tenemos que transformarnos ante las nuevas tecnologías, también los lectores, los televidentes, los radioescuchas y cibernautas, en particular, tienen que adaptarse a estos nuevos tiempos donde no todo lo que leen, escuchan y o ven es verdad. Se requiere un acto de responsabilidad de todos los mexicanos”
Retomando la semblanza se describe: “Sigo siendo este reportero entusiasta, buscador de la información, pero a los 54 años con un poco más de conocimientos, ya estoy más viajado, un poco más leído y creo que la vida te va reconociendo. El que se me hayan invitado a El Heraldo Media Group y que me paguen por escribir una columna, que esto ya es muy raro, me convierten en uno de estos especímenes raros del periodismo. Ahora estoy muy contento en una faceta no de conductor de noticiarios sino también de opinador de distintos espacios radiofónicos, hago 50 comentarios de radio a la semana, inclusive los sábados. Hoy, con este aparatito que es mi teléfono celular, llevo la cabina radiofónica donde quiera; por ejemplo, hoy antes de iniciar esta entrevista ya he contestado cuatro llamadas telefónicas. Ahora me he convertido en un opinador para ciertas radiodifusoras o grupos radiofónicos regionales”.

Antes me levantaba muy temprano, me afeitaba, me disfrazaba del licenciado, iba a la cabina de radio y yo era el conductor de noticias, pero ahora lo interesante es que se me ha visto como un opinador y me piden entrevistas para que yo pueda intentar, con el auditorio, diseccionar qué es lo que está pasando. Como columnista estoy contento porque tengo un espacio fijo en un periódico, El Heraldo, y en la televisión también se me paga por hacer lo que hago y esto es un privilegio para mí sabiendo que hoy los medios y muchos colegas están en unas crisis importantes. El yo tener mi espacio en el canal del Congreso, durante muchos años en ADN 40, televisión educativa, ahora eh también en el Financiero Televisión, el estar ahí en la pantalla, pues siento que es un momento muy interesante; pero nunca me dejo de preparar, nunca dejo de buscar oportunidades, nunca dejo de buscar información y creo que soy un Gustavo Rentería con el mismo entusiasmo, pero con un poquito más de madurez, que esa nunca se alcanza totalmente”, concluye.


