TOMAS HART
Embajador de Chequia en México
- EMBAJADOR
- Patricio Cortés
- Fotografía: Lizbeth Cortés
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En esta ocasión charlamos con Tomas Hart, embajador de la República Checa en México quien nos recuerda que las relaciones entre nuestras naciones tienen pilares históricos, cuando la Alemania Nazi “tomó Checoslovaquia, por fuerza, se puede decir, México fue el único país -de los países grandes- que no lo aceptó”, por lo que externa su agradecimiento.
También, nos refiere a cuando los nazis arrasaron con una aldea cerca de Praga, Lídice, México expresó una enorme solidaridad, poco después de esta masacre, una colonia de la Ciudad de México, San Jerónimo, tomó como su segundo nombre Lídice. En 1968 cuando la Primavera de Praga fue reprimida por los tanques soviéticos también hubo una expresión de soporte y en las olimpiadas de ese mismo año, cuando Věra Čáslavská, gimnasta checoslovaca, venció a las atletas soviéticas, fue ampliamente ovacionada en nuestro país.

“En Chequia, México es principalmente visto como un país maravilloso para el turismo, como un país de riqueza histórica, a muchos checos y checas les parecen romántico lo de los olmecas, aztecas y mayas. Los turistas checos no solo son de los que van a la playa de Cancún o de Veracruz, son más viajeros, buscan pirámides, cultura y lugares históricos. Cuando los políticos checos y mexicanos, la gente de las cancillerías, del gobierno, del Congreso, aquí se encuentra, no tenemos nada malo, siempre buscamos cooperar”, nos comenta.
Desde el punto de vista económico, destaca: “Cada año aumenta el número de las empresas checas, no solamente que vienen para México por su cercanía con Estados Unidos, como lo hacen muchas empresas que aquí producen algo y exportan después a Estados Unidos por la ventaja económica de los gastos más bajos, pero cada año aumenta el número de empresas que vienen a México por México, por su creciente número de personas de clase media, por las inversiones en infraestructura que se hacen aquí”.
Sobre el acercamiento comercial destaca los CzechTrade, oficinas desde donde se promueven las empresas checas y se les da apoyo (incluyendo asesoría y logística) para establecerse en diversos países, estás oficinas solo se establecen en los territorios de mayor importancia económica como es México, expone el diplomático.
Tomas Hart busca representar a su país a lo largo del territorio nacional: “Tenía misma idea cuando estuve en Washington, en Moscú, en Buenos Aires. La capital es lo más importante, por eso es la capital, pero no es todo. A veces tiene tanta gravitación porque cada día pasa algo aquí, oficial, de business, de política y cultura, pero hay que esforzarse en salir. Cuando puedo, salgo con mi consejero comercial porque la gente en otros lugares de México siempre es muy abierta, muy amistosa, nos espera con los brazos abiertos y, a veces, sale un mejor contacto o mejor información en un lugar como Puerto Vallarta o Querétaro, que en Ciudad de México. No siempre pasa algo positivo; pero, si bien, no es seguro que algo bueno pasará cuando se sale, no va a pasar nada positivo cuando no se sale, como en el fútbol, ¿no? si no tiras, no marcas. ¡Hay que tirar!”.

En la charla, le comento que en las películas cómicas mexicanas del siglo pasado era común que el científico fuera checoslovaco, responde: “No lo sabía. La mayoría de población los ve como gente un poco rara, pues hacer una película de humor o una comedia es un poco más fácil sobre un científico que del mundo político, de negocios. Pero yo antes de decir que somos un país de científicos, yo diría que somos más país de ingenieros. Eso siempre ha sido así y sigue siendo así. Alemania y Chequia son los países europeos que más porcentaje de su producto interno bruto extraen de la industria. Cuando alguien piensa sobre industria alemana como una industria grande, igualmente se piensa sobre industria checa, lo que los alemanes tienen como ingeniería, nosotros lo tenemos en Chequia, pero solamente que el tamaño es distinto. Hay pocos países en el mundo que pueden construir un avión desde el diseño hasta la postventa o servicio como servicio de postventa, son ocho o nueve países, somos el más chico de ellos”.
“Desde 1918, cuando empezó a existir la Checoslovaquia independiente, no teníamos acceso al mar. Pues antes la gente solía decir ‘el cielo es nuestro mar.’ Desde los años 20 y 30 del siglo pasado, la industria checa que ya estaba construyendo otras cosas, se enamoró de los aviones, porque hubo siempre cierto romanticismo y esto seguía cuando cambiaron los regímenes, siempre seguía la voluntad de la gente a salir al cielo”, añade.
Sobre los retos de su nación expone: “Uno común de todo el mundo desarrollado, el desafío demográfico. Somos cada año, un país un poco más viejo, se aumenta el porcentaje de las personas ya retiradas y disminuye el porcentaje de los jóvenes. Eso pasa en todo el mundo y ningún país lo pudo solucionar, aunque probaron todo, que si tienes tres hijos no pagas impuestos hasta el fin de tu vida, o, por ejemplo, esto trata de hacer Hungría, Polonia, dar dinero extra a las mamás, todo eso. Pero, cada año, la gente en el mundo de salario desea menos tener hijos e hijas, eso para Chequia es lo mismo. Ahora, por ejemplo, cada mexicano que tiene este gusto de salir a visitarnos, un poco de alma abierta y quiere probar el mundo, siempre será bienvenido a Chequia, legalmente, claro. Nuestros empresarios lloran por gente, no hay bastante gente para trabajar, para abrir negocios, etcétera”.
Añade: “Tras la agresión de Rusia contra Ucrania, hay que regresar hablar públicamente de hacer cosas como pagar, entrenar, prepararse para la guerra. Eso no digo como que algo que quería, pero si quieres paz, hay que prepararse para la guerra, porque no te van a atacar si estás tan fuerte que le haces pensar dos o tres veces antes que lo hagan. Solo atacan a alguien cuando piensan que le van a derrotar muy rápidamente”.
Lo vi justamente con un país que como Suecia, que no ha estado en ninguna alianza militar desde más de 200 años, hace 15 años terminaron con el servicio militar obligatorio, ya lo reintrodujeron poco a poco, tanto para hombres como para mujeres, Finlandia, también. Aumentamos muchísimo nuestros gastos para los ejércitos checos, invertimos mucho más, no solamente en tanques o aviones, también en entrenamiento y hay que pasar eso al discurso público cotidiano, que no solamente hablemos de economía, de turismo, construir carreteras o una vía ferroviaria aquí, también hay que hay que regresar a discutir sobre nuestra defensa”.
Le externo que, tristemente, el gasto militar debilita el gasto social, expone: “No es sólo gasto, también es desarrollo económico, porque, por ejemplo, Internet salió como un desarrollo de militar. Lo mismo pasa con medicina, con los pilotos, ahí tras una situación física muy extrema, se reciben datos para los médicos. Cuando se construye algo se construye de una manera buena, pues eso va a estar aquí por 100 o más años. Nuestro gobierno trata que las empresas chicas que, por su historia, no producían algo militar, se acerquen al Ejército porque a veces se llegan a algún resultado inesperado”.
Nos despedimos, no sin antes tomarle una foto junto al busto de Masaryk, uno de los padres de la patria de lo que sería Checoslovaquia que luego se dividiría en Chequia y Eslovaquia, cuyo nombre homenajeamos en una de las avenidas más emblemáticas de la capital mexicana.


