El Equipal también es de Jalisco. Soy Karla Aparicio y soy de Jalisco.

Por: Karla Aparicio / Fotos: Mariano Aparicio

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Aproximadamente a una hora de Guadalajara, la capital del estado de Jalisco, circulando hacia el sur por la carretera libre a Colima, se encuentra Zacoalco de Torres.

La palabra Zacoalco proviene del náhuatl Tzacoalcoque significa “Lugar donde se posan las águilas” o Lugar donde está la compuerta o el encierro.

Aquí encontrarás un pueblo típico de nuestro país, pueblo con una arquitectura característica de esta zona, destacando sus hermosas iglesias, pero, pocas personas saben que aquí es donde se elabora el equipal, tal vez la silla más cómoda, tradicional y representativa de México.

La palabra equipalderiva del náhuatl y significa: asiento. La historia nos cuenta que eran objetos suntuarios, es decir, eran los asientos de la gente más importante; se cuenta que Moctezuma tenía un equipal que mandó traer de Zacoalco.

En Zacoalco de Torres,  más de 300 familias se dedican a la elaboración del equipal, el cual se elabora con materiales de la región. Para esto, se utiliza principalmente madera rosa” y “palo dulce. Los lugareños nos comentan: “Es mejor cortarla en luna llena, cuando la savia está lista en la planta, así la madera dura más, pero si se corta en la luna tierna, la polilla puede perjudicar todo el trabajo. La madera palo dulcese usa para el fondo y para el armazón, y las estacas son de “rosa morada”, madera que tiene una beta hermosa y está trabajada a puro machete curvo  o casanga. La verdad, es impresionante ver a los artesanos trabajar hábilmente con su machete, en cada corte van emergiendo los hermosos colores de las betas de la madera.

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El armazón que sostiene el equipal está tejido con ixtle de maguey, una fibra vegetal; lo tejen fresco y a la hora que seca, queda totalmente rígido y así puede durar veinte años o  más. La forma de preparar el ixtle de maguey viene de generación en generación. Lo extraen con casanga, se lava, se hacen tiras, se hila y se seca, así nunca dará de sí la tensión del asiento. Sobre la fibra de maguey ponen el carrizo en forma de petate, encima el cuero, que es casi siempre de cerdo. Es el mejor, porque esta piel tiene agujeros y permite que el aire circule, nos comentan los artesanos. Hoy en día le ponen algo de espuma en el asiento y brazos para lograr una mayor comodidad.

La manufactura del equipal es una tradición familiar que ha sido transmitida de padres a hijos, así los miembros de la familia permanecen unidos porque trabajan en un mismo taller. En el barrio llamado “Las Cebollas”, es donde están instalados la mayoría de los talleres de gran tradición… Cuentan sus habitantes que es ahí donde aún conserva la forma milenaria de su fabricación. A mí me enseñó mi esposo hace como 40 años, comenta, Doña Anita Villalbazo, una de las artesanas equipaleras más reconocidas en Zacoalco y ahora sus nietas también son parte de su equipo de trabajo; este taller es considerado el más tradicional del lugar.

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El equipal, que en lo personal considero la silla más cómoda del mundo, causa un toque cálido a los espacios, al mismo tiempo proporciona al entorno una reminiscencia de nuestra herencia cultural. Los equipales son el símbolo de un pasado mítico de la historia de un pueblo, de una cultura, de un patrimonio.

Los equipaleros mantienen esa tradición pero, van con la tendencia en diseño e innovación y están abiertos y dispuestos a evolucionar y enriquecer las formas, combinando nuevos materiales y aplicaciones para lograr nuevos estilos: en verdad que quedas maravillado al ver las bellezas de piezas de alto diseño que realizan.

Además de conservar una tradición orgullosamente mexicana, especialmente de Jalisco, la fabricación representa una importante fuente de ingresos, muchas familias de este lugar viven gracias a la producción y exportación. Aunque los más beneficiados son los compradores intermediarios, los que los venden en mueblerías o exportan, mientras que los trabajadores, lamentablemente, viven al día como muchos otros artesanos de nuestro país.

 

Breve historia del Equipal

Una palabra del náhuatl Icpalli: asiento para dioses.

Icpalli,  significa asiento para dioses o asiento de reyes, palabra de origen náhuatl que se castellanizó como equipal, que significa asentadero.

La tradición del equipal viene de un pasado mítico, desde antes de que Hernán Cortés pisara tierra azteca, teniendo su origen quizá hace más de mil años y convirtiéndose en símbolo de este pasado, de la historia de un pueblo, de sus costumbres y de sus creencias.

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Según la historia, los equipales eran considerados por las culturas prehispánicas como tronos, asientos dignos de los dioses, materializando su importancia al ser símbolo de poder y testimonio de diferentes estatus sociales, pues estaban reservados para los alcaldes mayores, sacerdotes y caciques, para honrar y destacar a quien se lo merecía. Aparecen descritos a partir del códice Mendocino como asientos bajos y planos, tejidos de carrizo con respaldos altos y sin pedestal, cuya posesión era privilegio de los señores.

Los aztecas, al conquistar las diferentes regiones de lo que hoy es México, fueron los que nos dejaron la herencia de este mueble, junto con su sentido de importancia.

Los descendientes de los náhuatl son los huicholes, quienes han conservando por siglos su cultura, y continuaron con la antigua tradición de los equipales. Taburete con respaldo y brazos, el cual, conforme al mito, representa la flor del sotol, la planta de prominente carácter en la tradición de los huicholes, de la que extraen el aguardiente nativo.

Un equipal en la familia indicaba que se era de buena cuna.

Por consiguiente, era un asiento de poder, es justo entonces que “Pedro Páramo”, creación de Juan Rulfo, tuviera el suyo:

Allá atrás, Pedro Páramo, sentado en su equipal, miró el cortejo que se iba hacia el pueblo. Sintió que su mano izquierda, al querer levantarse, caía muerta sobre sus rodillas, pero no hizo caso de eso. Estaba acostumbrado a ver morir cada día alguno de sus pedazos. Vio cómo se sacudía el paraíso dejando caer sus hojas: «Todos escogen el mismo camino. Todos se van.» Después volvió al lugar donde había dejado sus pensamientos”.

Así que, si visitas Jalisco, no dejes de ir a Zacoalco, la cuna del equipal, seguro te regresas a casa con uno y  podrás sentirte como los dioses, en tu trono, en tu silla, la  más cómoda del mundo.