Revista Personae

DE APOLO A ARTEMIS

Regresando a la Luna para beneficiar a la humanidad

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Recuerdo que nos sentamos enfrente de la televisión, que era un mueble grande ubicado en una esquina de la sala, que poco se usaba, sólo para ocasiones importantes. La imagen en blanco y negro, no tan clara como deseábamos, esperando la imagen de la llegada del ser humano a la Luna. Incluso imaginábamos que podría aparece un monstruo o algo similar, pero no, fue un paso y habíamos llegado al objeto espacial más cercano a la Tierra. En las misiones Apolo, para llegar a la Luna, se trataba de demostrar quien tenía más capacidad tecnológica, pero también se logró cuando la ciencia, política y ambición humana se juntaron.

Era el 20 de julio de 1969, yo apenas con 12 años y ya estábamos llegado a la Luna. Supongo que como muchos niños, yo quería ser astronauta, pero me quedé en el área de Ciencias de la Tierra. Ahora, 57 años después regresan astronautas a orbitar la Luna, gracias al programa Artemis.

 

De Apolo a Artemis: regresando a la Luna para beneficiar a la humanidad

 

¿Pero que se logró con las misiones Apolo? Primero, llevar a la Luna y traer de regreso a los astronautas. En la parte tecnológica, como el módulo lunar debía ser muy ligero, fue necesario desarrollar computadoras muy pequeñas y ligeras, como las que ahora tenemos. Las herramientas que usaron los astronautas en la superficie lunar eran las primeras en ser inalámbricas, dando paso a los equipos que usamos actualmente, como taladros, destornilladores, rotomartillos, etc., que no usan cable. Era necesario monitorear el estado de salud de los astronautas, desarrollando sistemas de monitoreo, que ahora todos usamos en hospitales y centros de salud. La Luna, al no tener una atmósfera que la proteja, permite que se generen temperaturas en su superficie, que van de los -173º a los +127 º Celsius, temperaturas extremas que no se registran en la Tierra, por lo que los ingenieros especialistas en el espacio tuvieron que diseñar aislantes térmicos para sus misiones lunares y espaciales. Ahora estos materiales son aplicados ampliamente en casas e industrias. El desarrollo y mejoramiento de los paneles solares, así como sistemas de posicionamiento satelital, ahora tan usados por nosotros, provienen de estas misiones espaciales. El empaque de comidas que nos parecen tan simples y comunes, también provienen de estas aventuras espaciales, para poder proporcionar alimentos en el espacio, al igual que filtros y recicladores de agua, y también sistemas para purificar al aire que respiran los astronautas, ya que se inhala oxígeno y se exhala dióxido de carbono que es tóxico. Como había que documentar todo en estas misiones espaciales, fueron desarrolladas de cámaras fotográficas miniatura, y también ropa y visores especiales para las condiciones del espacio. En otras palabras, la exploración de la Luna aceleró innovaciones que hoy forman parte de nuestra vida cotidiana.

 

De Apolo a Artemis: regresando a la Luna para beneficiar a la humanidad

 

¿Han sido costosas las misiones a la Luna? Si observamos sólo las cifras, por ejemplo, el programa Apolo completo de los 60, a precios actuales costaría unos 3.8 Billones de Pesos, algo así como 70 veces el presupuesto anual de la UNAM, parecería excesivo. El desarrollo de tecnologías nuevas, tales como materiales avanzados, electrónica y telecomunicaciones, no son baratas, pero como ya mencionamos anteriormente, sus beneficios a nivel mundial bien valen esas inversiones.

La misión Artemis, que recientemente sobrevoló el lado oculto de la Luna, tuvo varios objetivos, obtener imágenes de esa zona con la finalidad de ubicar sitios de posteriores alunizajes, realizar estudios de la composición química del satélite,  incluyendo la ubicación de agua congelada para posible uso, así como la posible captación de Helio-3, que no existe en la Tierra, debido al campo magnético que no permite, pero que si se envasa en la Luna y se trae a nuestro planeta, podría ser potencialmente útil para fusión nuclear sin residuos radioactivos. Otro objetivo de la misión fue y continúa sindo la propuesta de establecer una base sustentable en la Luna, probablemente en 5 años más y que servirá de preparación para ir a Marte. Continua la idea de vivir en otro planeta.

El 3 de agosto de 1492, la salida de Cristobal Colón rumbo a América, duró unos 70 días, llegando el 12 de octubre de ese año, al Caribe. Sus naves con base al seguimiento de las estrellas, la tecnología de punta en esa época, lograron cruzar el Atlántico. Quinientos treinta y tres años después, Artemis, lleva a 4 astronautas al punto más alejando de la Tierra, al que haya llegado un ser humano, en un viaje de 3 días de trayecto y 10 de duración total, y alcanzando una distancia de 406,771 km, 6 mil kilómetros más lejos que el Apolo 13. Definitvamente es un gran logro, pero hay que recordar que estamos llegado apenas al cuerpo celeste más cercano a la Tierra. Para ir a Marte, dependiendo de cómo aprovechemos el empuje gravitacional, nos tomará entre 6 y 9 meses, y es apenas el siguiente planeta cercano a nuestro mundo. Sin embargo, hay un punto en común: tanto Colón como las misiones Artemis representan momentos en los que la humanidad decide ir más allá de lo conocido. En su época, cruzar el Atlántico era tan incierto como hoy lo es establecer una presencia humana sostenible en la Luna.

 

De Apolo a Artemis: regresando a la Luna para beneficiar a la humanidad

 

Este nuevo interés por viajar al espacio, sin duda inspirará a muchas personas a convertirse en científicos/as, ingeniero/as y astronautas, como sucedió en la época de las misiones Apolo. La Luna ya no es de queso, ni sólo de los poetas o los enamorados, ahora pensar en viajar a ella, es una realidad. Julio Verne estaría muy emocionado. Pensar en el futuro, no solo nos inspira: también transforma el presente.

Carlos Miguel Valdés González

POLÍTICA

Núm. 308 – Junio 2026