SATURNINO HERRÁN GUDIÑO
Rescatando a quien recató la mexicanidad
- PERSONAJES
- Patricio Cortés
- Imágenes Cortesía de la Fundación Cultural Saturnino Herrán A.C.
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Hablar de Saturnino Herrán es hacerlo de uno de los grandes de la plástica mexicana, no solo por belleza de sus trazos sino por la reivindicación de la mexicanidad, en una época donde era aún más desdeñada. Sus lienzos sirvieron de inspiración a la Suave Patria, charlamos con su nieto, el cineasta y curador Saturnino Herrán Gudiño, quien prepara un documental, un museo y un libro sobre el pintor.

Director de Fundación Cultural Saturnino Herrán, nos dice que fue su abuela, Rosario Arellano, quien le transmitió la estafeta. Nos narra que su abuelo provenía de una familia culta, hijo de José Herrán y Bolado -dueño de la única librería de Aguascalientes-, inventor y artista. Tuvo como compañeros a Enrique Fernández Ledesma, a Manuel M. Ponce, a Ramón López Velarde. Con el apoyo de Ezequiel Chávez entró a la Academia de San Carlos teniendo como compañeros a Francisco de la Torre, Jorge Enciso, Antonio Garduño, Alberto Garduño y Diego Rivera, entre otros”.
Mientras algunos de sus contemporáneos fueron enviados a Europa a copiar las técnicas del llamado Viejo Continente, en 1907 Saturnino es comisionado para ir a rescatar los murales de Teotihuacán: “Esto le da un entrenamiento visual de todo, ya con todo el bagaje que tenía, porque hay que tomar en cuenta que el más notable de todos los profesores de Saturnino en términos ideológicos, de fuerza, de ímpetu y de pasión, es el doctor Atl, Gerardo Murillo, que ya había regresado de Europa, irrumpía en los salones y decía: «Nosotros debemos de dejar de hacer lo que estamos haciendo en Europa. Nosotros tenemos una cultura, una civilización. Nosotros vamos a proponer algo que sea como el Renacimiento». Lo interesante es cómo Saturnino entiende todo eso, lo asimila. Además, tiene proclividad, desde muy niño, por los indígenas, por los pocos indígenas que bajaban a Aguascalientes, a El Parián a vender sus productos los domingos”.

Nos comenta que Saturnino fue el primero en rescatar la belleza de lo que eran la cultura indígena viva, no sólo la prehispánica, “el único, desgraciadamente, porque no hay escuela”. “Los artistas y los egresados de la academia que estaban becados para irse a Europa, iban a los museos a copiar lo que había en los museos. Saturno dice, «¡No! Esto es lo que tenemos», expone.
Su sustento vino de la docencia y su trabajo como ilustrador: “Hay que tomar en cuenta que Saturnino no tuvo mecenas. Eso le dio la fuerza decir, ‘Yo pinto lo que veo y tengo enfrente de mí’. Él renuncia en dos ocasiones a la beca para ir a Europa”.
Justo Sierra, tras una visita a la Academia de San Carlos y tras ver la obra expuesta, declara a la prensa “de hoy en adelante los muros de los edificios públicos van a ser pintados por artistas mexicanos”. “Saturnino tenía expuesto más de siete piezas, una de ellas es de tamaño mural. Él ya tiene toda la propuesta mural; no porque trabaje en muro, trabaje en lienzo, trabaje en óleo; pero, eso no importa, están los temas, está la propuesta, está el tratamiento. Bueno, incluso esconden a nuestros dioses, digo, a la leyenda de los volcanes. Después de lo que dice Justo Sierra, suben a los andamios en San Ildefonso”, expone.
Cita la autobiografía de Orozco: ‘en 1922 el muralismo encontró la mesa puesta. Todo se había hecho dos décadas antes’. Está refiriéndose a Saturnino. Con esa honestidad. Bueno, lo han apedreado, lo han tratado de bajar. Cuando muere Saturnino (a los 31 años), mi abuela hace un trato con Bellas Artes y lo que le interesa es que la obra esté exhibida permanentemente, cosa que no hacen, la meten en las bodegas, y la esconden y todos hablan mal de Saturnino”.
¿Por qué los ataques?, responde, “Agustín Lara decía: ‘en México todo se perdona menos el éxito’. Entonces, produce unas envidias, pero una admiración en secreto, increíble”.
Gran parte de la obra de Saturnino Herrán se exhibe en Casa de Museo de Aguascalientes, aunque nuestro entrevistado suelta con cierta indignación: “Debería estar en el Museo Nacional de Arte”, cabe destacar que “La ofrenda”, sí forma parte de la colección permanente del MUNAL.
Entre los amigos del pintor, destacaba Ramon López Velarde, por lo que, al recordar algunos versos del poema, me los imagino con ilustraciones del personaje que nos convoca, se lo comento al nieto y nos habla de un proyecto literario, aun sin editorial: “Dos patrias trata de eso, justamente de lo que se llama teleológico, entonces en las páginas centrales está cada estrofa de Suave Patria con una relación biunívoca, como dicen los abogados, de una obra de Saturnino, corresponde perfecto”.
“Dos patrias es un libro que va a causar controversia, muchísima. Sobre todo, se lo voy a anticipar, en el Colegio Nacional, ahí están los veros duros de roer porque vienen de Alfonso Reyes, todos ellos, de Octavio Paz”, advierte.

El oficio del nieto se funde con el del abuelo y nos adelanta: “Como cineasta quiero hacer un largometraje de ficción. Cuento con un guion, que ya tiene mucho tiempo y todo tipo de revisiones. Lo ha revisado alguien que estuvo revisando guiones para películas con Lola Films en España y me dijo, «yo lo aceptaría para mañana, para arrancar mañana’. Ahorita, estoy procurando hacer el documental, también. Vienen dos productoras conocidas para poder subir lo que es un documental relativamente económico, digamos. Estoy fondeando, pero ya está todo el equipo, tengo todo mi crew completo. Yo tenía una productora, entonces de ahí sale mucho, tengo director de arte, escenógrafo, coreógrafo, actores, tengo todo. Ya la carpeta está completa, nada más falta el dinero”.
Las nuevas tecnologías también hacen su aparición: “Tengo el museo inmersivo que lo estoy trabajando, que es muy costoso, pero es interesante porque son siete salas muy emotivas en el sentido existencial con muchas cuestiones sensoriales. Narran la historia de Saturnino por fases, por etapas. Ese proyecto es para el año que entra, alternativamente, en Puebla”.
Expone la importancia de la obra: “Saturnino tiene la intuición, a pesar de que no conoció lo que era la antropología, ya que no estaba desarrollada, más sí tenía toda la cultura… Imagínense la cultura que tenía Saturnino y Ramón López Velarde, que conocían a todos los clásicos que leían en todos los idiomas, que conocían de literatura, de arte, de ciencias, de astronomía, de muchas áreas, muchas disciplinas. Saturnino tiene la intuición de que este país es milenario y tiene valores milenarios que son indispensables de reconocer. Por eso pinta lo que pinta. Por eso pinta a la familia como el tejido social más importante. Por eso pinta la emoción y la vida interior de cada persona con el misticismo que tiene, para el que lo vea va a empezar a educar, es la mirada que tiene sobre el país e ir descubriendo todos esos valores y toda esa iconografía que Saturnino vio”.

Curador y cineasta, reconoce la influencia de su abuelo en su arte: “Es todo, la imagen de México es un país subyugante, es un país arrebatador que tiene todo y, además, yo nunca pensé que pudiera llegar a vivir lo que estamos viviendo ahorita en México. Me da un gusto tan grande ver a la gente que está bien informada, están preocupados, forman parte, participan, defienden, nombre, qué país. Eso lo entendió Saturnino y se lo contagió a Ramón, por eso escribe Santas Mujeres, es lo que él vive ya en la agonía de Saturnino, es un pequeño ensayo de una cuartilla. Después escribe durante un año la oración fúnebre, que son 13 cuartillas y que las pronuncia el primer aniversario del luctuoso en el anfiteatro Bolívar de San Ildefonso y no puede terminar de leerlo, tiene que subir Pedro de Alba a terminarla, empieza a llorar. Luego escribe Novedad de la patria, que es el sumo de Suave Patria”.
Entre los núcleos del pintor, destaca: “El trabajo, que le preocupa mucho porque él -de niño-, ve cómo se desarrolla y hacia dónde va la modernidad. En Aguascalientes se cría con hermanos Guggenheim, el mexican railroad y las centrales que iban a Tijuana y a Laredo y ellos ven cómo el trabajo va a acabar mucho con el hombre. Entonces, ese primer periodo de ese núcleo temático del trabajo le preocupa mucho. El segundo es la sensualidad, este la sensualidad mexicana que es contra la muerte”.
Se sigue el legado, también hijo José Francisco Herrán Arellano, padre de la química mexicana moderna, nos obra de su obra como cineasta, donde el referente siempre es Saturnino: “Todas mis obras me conmueven porque si yo no siento pasión con las cosas, pues no le entro. Pero hay una que es, sobre todo mexicana, en el sentido de que es La gráfica en La Colonia. ¿Qué significa la gráfica en La Colonia? Significa la importancia de ver los impresos de La Colonia que ya se hacían aquí. Entonces, es una historia sobre un impresor que es fantástico. Luego hice también el documental con Mathias Goeritz, es un personaje que con el cual yo aprendí muchísimo. Yo conviví tres meses con él y es el único documental que existe en el mundo de él, es un tipazo, ¡un tipazo! Es un artista que me dijo al final, mira, Saturnino, artistas, artistas, solo hay dos o tres cada 50, 60 años en toda la humanidad”.


