TRAHI

Primera Parte

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Las Heridas de Infancia, mejor conocidas como TRAHI -palabra que se forma por las iniciales de cada una de éstas, Traición, Rechazo, Abandono, Humillación e Injusticia-, muestran cada herida, la cual se defiende con una máscara que es la que portamos y con la que nos enfrentamos a la vida en nuestro día a día.

 

 

La máscara se crea en función de la profundidad de la herida. Una máscara representa un tipo de persona con un carácter que le es propio; según la máscara creada, se desarrolla determinadas creencias que influyen en la actitud interior y en el comportamiento de la persona. Cuanto más profunda sea la herida, con más frecuencia sufrirás y esto te llevará a usar con más frecuencia tu máscara.

 

Cómo Identificar tu Herida y tu Máscara

 

Las Máscaras que definen a cada herida son:

Con la herida de Traición se desarrolla la máscara de Controlador.

El controlador desarrolla un cuerpo que exhibe fuerza y poder: en el hombre, se caracterizan sus hombros fuertes y grandes, bíceps gruesos y pecho saliente, en tanto que la mujer, la misma fuerza la concentra al nivel de las caderas, los glúteos, el vientre y los muslos… La parte inferior del cuerpo suele ser más ancha que los hombros y su cuerpo tiene forma de pera.

 

Con la herida de Rechazo se desarrolla la máscara de Huidizo.

El huidizo se reconoce por ser muy estrecho, le es fácil simular que desaparece o que no está muy presente o visible en un grupo. Podría decirse que el cuerpo está contraído, los hombros echados hacia delante y los brazos pegados al cuerpo.

Cuando casi no hay piel, parece que ésta está pegada al hueso, podemos deducir que la herida de rechazo es muy profunda.

 

 

Con la herida de Abandono se desarrolla la máscara de Dependiente.

Su sistema muscular no está lo suficientemente desarrollado y parece no poder sostener un cuerpo erguido, como si necesitara de ayuda para hacerlo. 

De ojos tristes, grandes y piernas débiles. Con frecuencia se tiene la impresión que sus brazos son bastante largos. Quizá algunas partes del cuerpo se sientan flácidas o caídas como hombros, pecho, glúteos y rodillas. Su característica más sobresaliente es la falta de tono muscular.

 

Con la herida de Humillación se desarrolla la máscara de Masoquista.

Se reconoce por un cuerpo grueso, tal vez 20 kilos de más que su peso normal, ya que su cuerpo es grueso por exceso de grasa. Si sólo una parte del cuerpo es gruesa, como los glúteos o los senos, significa que existe una herida de humillación menos importante.

Por otra parte, hay muchas personas a las que les resulta difícil reconocer la máscara de masoquista, porque son capaces de controlar su peso… Si tú eres de los que aumenta de peso con facilidad o notas que te ves más rollizo cuando no controlas tu alimentación, es posible que tengas la herida de humillación, pero que se encuentre oculta.

 

Con la herida de Injusticia, se desarrolla la máscara de Rígido.

Los Rígidos son los más propensos a cruzarse de brazos para bloquear el plexo solar con la intención de no sentir nada.  El cuerpo está bien proporcionado, con hombros derechos y de la misma amplitud que las caderas. El rígido también puede engordar, aunque es difícil que se lo permita. Estas personas están llenas de vida y sus movimientos son dinámicos, sin embargo, son rígidos, sin gran flexibilidad, como si tuvieran dificultades para despegar sus brazos del cuerpo. De mirada brillante y viva, pero la quijada es tensa y el cuello es tieso y erguido.

 

 

Aprender a identificar tu herida de infancia te ayudará a saber cuál máscara portas en tu día a día, cuando te sientes vulnerable o amenazado ante determinada situación.  Además de las características físicas, cada herida tiene determinadas actitudes, de comportamiento, de personalidad y es propensa a sufrir enfermedades específicas, esas las descubriremos en el siguiente artículo….

Y tú, ¿ya sabes cuál es tu herida?

MISCELÁNEO

Núm. 249 – Agosto 2020

agosto 12, 2020
Asuntos destacados del 3 al 7 de agosto

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