ZOLTÁN NÉMETH

Embajador de Hungría en México

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Zoltán Németh

 

Hungría es un país que a pesar de no ser muy grande territorialmente hablando, ha hecho grandes aportes al mundo, sobre todo en la cultura y en la ciencia, y lo sigue haciendo a pesar de los desafíos que hoy enfrenta. Charlamos con su representante en México, Zoltán Németh.

Cuando se habla de Hungría una de las primeras palabras que nos llegan a la mente es cultura, el embajador externa: “Ese es nuestro orgullo, realmente somos un país pequeño, pero con mucho que ofrecer, tenemos muchos logros, curiosidades, una oferta cultural bastante extensa y eso es lo que queremos presentar siempre a los otros países, porque sabemos que la cultura es el medio que acerca más, y es un medio muy positivo”.

Destaca: “Un área muy exitosa de nuestras relaciones con México es la cultura y la educación. Lo que nosotros podemos decir es que estamos aquí en México para acercar a la gente de los dos países de buena manera. No solamente queremos hacer unos eventos culturales, queremos ir un poco más allá y es un buen ejemplo que el gobierno húngaro esté apoyando financieramente la reconstrucción del patrimonio cultural mexicano dañado en el sismo de 2017. Hemos apoyado con fondos por 1.7 millones de dólares para la reconstrucción del templo y antiguo convento de Natividad en Tepoztlán y también la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús aquí en Ciudad de México, en la Colonia Juárez. Esto es una muestra de la buena relación y la solidaridad entre los países”.

 

Zoltán Németh

 

El segundo semestre del 2022 se caracterizó por la Semana de la Cultura Húngara en México, que incluye una serie de eventos culturales húngaros como exposiciones, cine, música, literatura y diversas expresiones artísticas, así como su presencia en los principales festivales mexicanos. Pero, este acercamiento no se limita a lo que conocemos como bellas artes, nos comenta: “Más allá de la cultura, hemos hecho un seminario sobre la historia de los entrenadores húngaros de fútbol aquí en México, también un homenaje a nuestro maestro Pál Kepenyes, escultor de renombre mundial húngaro mexicano. Organizamos un seminario sobre la inmigración húngara a México, muestras de vinos, gastronómicas, turísticas”.

De hecho, los lazos culturales son profundos y cita al Palacio de Bellas Artes como ejemplo, donde el vitral superior del salón principal Apolo y las nueve Musas fue diseñado por un arquitecto y escultor húngaro Géza Maróti, así como el remate de la cúpula, quien nos refiere, era la mano derecha del arquitecto de todo el palacio. De hecho, dicha escultura está siendo también remodelada y el gobierno húngaro está financiando y apoyando este trabajo. Reconoce que la cultura no es barata, pero expone: “Es una inversión que vale la pena porque tiene sus ventajas, sus resultados, lo que viene después es mucho más valioso que lo invertimos”.

En el tema de la educación, cooperación académica, destaca: “Desde hace varios años, en el marco del Programa Stipendium Hungaricum, Hungría ofrece anualmente un cupo de 40 becas para estudiantes mexicanos, para cursar todo tipo de estudios superiores en nuestro país. El programa es muy popular entre los estudiantes de aquí”.

Respecto a las relaciones políticas y económicas las califica como muy buenas: “Para nosotros, México, es un socio muy importante, es nuestro socio comercial número uno aquí en América Latina, número dos en todo continente después de Estados Unidos. El comercio que hacemos con México es del 56% de todo lo que hacemos con América Latina”.

Sobre los desafíos de su nación en el corto plazo, destaca: “Hungría, en este momento, tiene los retos de todos los países europeos, estamos en medio de una crisis, tenemos guerra en Europa; tenemos, la crisis económica, inflación, crisis energética. Entonces, nuestro reto es seguir adelante y encontrar la paz, ayudar con todos nuestros aliados para que se termine la guerra lo más rápido posible, para volver al rumbo que teníamos antes de la guerra”.

 

Zoltán Németh

 

Los costos de los hidrocarburos –reconoce–, también son un desafío: “Los precios de la energía, consecuencia de todo que está pasando, están altísimos. De repente, por la misma cantidad de energía, la gente tiene que pagar un precio, no un poco mayor, sino multiplicado. También tenemos la inflación en los alimentos, en todo tipo de productos, obviamente. Además de las medidas de ahorro en el sector público, tomamos una serie de otras medidas presupuestarias para apoyar en los costos de los energéticos a aquellas familias que lo necesitan más. El gobierno está subvencionando los precios en la medida de lo posible”.

“Además de los precios energéticos, el gobierno ha puesto un techo a ciertos productos, a algunos alimentos muy básicos como harina, azúcar, aceite, etcétera y tenemos un precio subvencionado de la gasolina. Esto puede seguir, obviamente, no por siempre”, complementa.

Hungría tiene frontera con Ucrania, por lo que viven la guerra muy de cerca: “Esto conlleva sus riesgos a Hungría, económicos, incluso, físicos. También incrementa la migración: ya hemos recibido un poco más de un millón de refugiados que entraron a Hungría. Muchos de ellos no se quedan, pero entran al país y les ofrecemos todo tipo de ayuda provisional; después, aquellos que quieren quedarse, les damos alojamiento, escuela para los niños, educación, servicios de salud. Eso es normal, es lo que todos los países vecinos hacen, es una obligación. Seguiremos apoyando a Ucrania y ayudando a todos los refugiados que huyen de la guerra”.

 

Zoltán Németh

 

El mundo post pandemia es otro desafío en el que trabajan: “Con la pandemia empezó una reestructuración de todo el orden mundial económico, todas las empresas están buscando nuevas cadenas de suministro, hay una nueva competencia entre los países de posicionarse y encontrar nuevas inversiones. Eso es lo que Hungría empezó a hacer durante meses para posicionarse atrayendo inversiones, dando incentivos especiales y hemos logrado de atraer inversionistas y promocionar nuestras exportaciones. Incluso, en estos años, se han conseguido nuevos récords, buenos números. La base de esto es mantener una política de comercio exterior muy abierta”.

Zoltán Németh habla un muy fluido español, mismo que aprendió en la Universidad de La Habana donde fue estudiante, y perfeccionado en diversas misiones diplomáticas. Cuenta con 25 años de experiencia y heredó la vocación diplomática de su padre. 

Para concluir, le pregunto al experimentado diplomático, qué nos ha fallado que seguimos arreglando diferendos a cañonazos, opina: “Yo pienso que, la diplomacia todavía tiene mucho espacio y el hecho de que durante tanto tiempo en Europa tuvimos un periodo de paz, también fue gracias a los esfuerzos diplomáticos. La diplomacia tiene que ser siempre el primer y el último instrumento; si alguien tiene la tentación o incluso se llega a los hechos de utilizar otros instrumentos para resolver los conflictos, tiene que ser una excepción y debe resolverse lo más rápido posible, siempre teniendo como alternativa la diplomacia ante cualquier conflicto bélico que tengamos”.

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