EX LIBRIS — Ayaan Hirsi Ali: la clave está en distinguir entre los musulmanes y el Islam

Por: BERNARDO GONZALEZ SOLANO-Enviado especial

exlibris_banner

exlibris_dic_01Santander.-Una vez más el destino me condujo a la hermosa capital de Cantabria donde me reencuentro con mi pasado casi infantil, los días del seminario cuando literalmente todo lo que me enseñaban “se me pegaba” para no olvidarlo nunca jamás. Tiempos que no regresarán. Al leer los periódicos de Madrid, encuentro, en El Mundo del lunes 20 de noviembre, una extraordinaria entrevista de Cayetana Álvarez de Toledo, a la somalí-holandesa-estadounidense, Ayaan Hirsi Ali, escritora, intelectual, política, reformista islámica y de Occidente, que en México, por desgracia, muy pocos saben de ella. Nada raro, pues en mi país, la incultura es el “deporte nacional”. Sé muy bien lo que digo.

La biografía de esta singular mujer es sorprendente que ella misma ha narrado en sus libros, cortometrajes y colaboraciones periodísticas y conferencias en muchas partes del mundo. Solo citaré Sumisión, por el que en 2008 recibió el Premio Simone de Beauvoir, algo verdaderamente extraño para alguien que había nacido (13 de noviembre de 1969)  en Mogadiscio, capital de Somalia, en el seno de la tribu Daro.

A pesar de que su padre, Hirsi Magan Isse, que estudió en Italia y en Estados Unidos de América, se oponía a la ablación, la abuela de Ayaan le practicó la extirpación del clítoris cuando ella tenía cinco años de edad mientras su padre se encontraba en el extranjero. Lo más aterrador del caso es que tan aberrante “tradición” la continúan sufriendo millones de mujeres en el mundo. No obstante, Ayaan superó el trauma y su destino gracias a una vida excepcional que otro día contaremos. Por cierto, acaba de tener un niño. Para marcar la diferencia de esta mujer y sus congéneres hay que decir que ella habla seis idiomas: inglés, somalí, árabe, swahili, amárico y neerlandés. Aparte de cursar estudios universitarios en Europa.

Los planteamientos políticos de Hirsi Ali han sido inspirados principalmente por su transformación personal de musulmana a atea liberal. Ayaan es muy crítica con el Islam, sobremanera con el profeta Mahoma y con la posición de la mujer en la sociedad islámica. Sus críticas a Mahoma, el fundador del Islam, se refieren principalmente a su estatura moral. En declaraciones a un periódico holandés —Trow— en 2003, afirmó: “Según los criterios occidentales, Mahoma era un pervertido”. Se refería sobre todo al matrimonio entre Mahoma, de 52 años, y Aisha, que tenía 9 años,  según el Hadith. Esta declaración le valieron amenazas de muerte e incluso una carta de protesta de 21 países islámicos que le exigían una disculpa “por insultar a los 1,500 millones de musulmanes en el mundo”, a lo que se negó. Así de fácil.

Tras estos pincelazos biográficos, transcribo partes de la entrevista de Cayetana Álvarez a la escritora somalí que me parecen muy importantes:

P.- El islam es una religión de paz. ¿Lo es?

—“La clave es distinguir entre los musulmanes y el Islam. Entre personas e ideas. Hay 1,500 millones de musulmanes. Por supuesto no todos son fanáticos ni misóginos ni violentos. Los musulmanes son tan diversos entre sí como cualquier otro presunto colectivo: cristianos, judíos, mujeres, gays, hombres heterosexuales blancos…Y la inmensa mayoría son pacíficos y tolerantes. Otra cosa es el islam. El atentado de Barcelona es la expresión del islam político. Sus autores fueron fieles al Corán. Siguieron exactamente las consignas de la segunda etapa de la vida de Mahoma.

P.-La que transcurrió en Medina.

—Eso es. La vida de Mahoma tiene dos fases. Primero vive en La Meca. Funda una religión como la entendemos ahora en Occidente. Predica la Paz, la piedad y la caridad. Es un guía espiritual. Pero luego se traslada a Medina, donde elabora un modelo político. Fija la imagen de una sociedad ideal. Dicta cuál debe de ser la relación entre dios y el individuo. Entre el marido y la mujer. Entre el creyente y el no creyente. Y dice algo crucial: el califa tiene la obligación de convertir al no creyente, aunque sea mediante el uso de la violencia. Por tanto, el imam que radicalizó  los jóvenes de Barcelona era un fiel seguidor de Mahoma y de los textos sagrados del islam. Los terroristas que cometieron el atentado, también. El uso de la violencia no les convierte en heterodoxos ni en locos ni en descarriados. El culto de la violencia y su justificación tienen un aval teológico. El islam, a partir de Medina, ya no es una religión de paz”.

P.-¿En qué se distingue el islam del cristianismo?

—“La analogía es utilísima. Primero imagine que la vida de Jesús hubiera tenido dos etapas: la pacífica y la militarista. Los cristianos tendrían que rechazar explícitamente la segunda fase o repudiar el referente entero. Segundo: el cristianismo tuvo sus cruzadas, su inquisición y su confusión entre política y religión. Pero los cristianos han aceptado que su religión es una de tantas. Han separado la política de la fe. Y son pacíficos. Este viaje es fruto del pensamiento crítico: un resultado liberador de la Ilustración. Primero en Europa y luego en Estados Unidos, todo el cristianismo fue sometido a escrutinio: la Biblia, el Viejo Testamento, el Nuevo, la figura de Moisés, de Jesús,,, Se analizó qué parte era religión y qué parte era política. Y se las separó. Nada de esto ha sucedido con el Islam. A lo largo de los siglos, han surgido reformistas. Pero han sido silenciados. Incluso asesinados. Este rechazo radical a una crítica honesta y constructiva del Islam continúa. A los reformistas nos llaman herejes. Y nos persiguen. Desde un punto de vista puramente intelectual, el problema no es difícil. Lo que lo complica es la actitud de la izquierda occidental: los progresistas están encantados de hacer la disección y crítica del cristianismo y de otras religiones, pero con el islam no se atreven. Callan. Y silencian”.

P.- Cataluña es la región de España con más musulmanes. Los gobiernos nacionalistas promueven su inmigración por motivos políticos…Y, como en muchas partes de Europa, bendicen la creación de mezquitas y centros islámicos.

—“Eso es una locura. Si los nacionalistas catalanes siguen favoreciendo la inmigración musulmana y la creación de infraestructuras islámicas acabarían teniendo una Cataluña independiente ya no de España sino de Occidente. De la modernidad, la paz, la tolerancia y las libertades civiles. En EUA sufrimos la misma fiebre de las políticas identitarias. Es suicida. Estamos ya no permitiendo sino directamente financiando el dawa

P.-¿Dawa?

—“Dawa es el proceso que desemboca en la yihad. Si te identificas con el Mahoma político debes seguir sus pasos, viajar de La Meca a Medina. Emigrar para colonizar otra comunidad. Una vez allí, debes establecer una vanguardia. Eso hizo Mahoma. Predicó e invitó a la gente a sumarse al islam. Eso es directamente, dawa: la llamada al islam. Esta llamada tiene un límite temporal: llamas y llamas y llamas. Si el no creyente atiende tu llamada, bien. Pero si no la atiende, debes recurrir a la acción militar. A la violencia. Así es como el dawa da paso a la yihad”.

P.-¿Y el adoctrinamiento cómo se produce?

—“La fuerza de la doctrina se infravalora. Esto es delicado: ser musulmán significa aceptar que Mahoma es un guía moral perfecto. En los centros te dicen: “Mahoma dijo, Mahoma dijo…Tú debes hacer como él…” Y pocos jóvenes tienen la madurez, los conocimientos o la fortaleza para contestar: “Lo dijo en el siglo VII, sus lecciones ya no son válidas. A una baja capacidad  de argumentación se suma una elevada exigencia de obediencia. En las escuelas islámicas no se permite cuestionar nada. Es la anti-educación, el dogma. Y funciona. Y no sólo con varones jóvenes, también con las mujeres, a las que se incita a renunciar a sus derechos. Y muchas lo aceptan voluntariamente. Por eso es fundamental fomentar el espíritu crítico. La libertad intelectual. La curiosidad. La duda. Eso fue lo que me salvó a mí”.

En fin, la ex diputada holandesa (otro episodio extraordinario de la vida de esta somalí), está plenamente consciente que es un “compendio de minorías: mujer, negra, musulmana, apóstata… Pero no. Yo soy mucho más que esto. Soy un individuo. Una Ciudadana. Y sobre todo no soy una víctima. Tengo libertad y responsabilidad”. Y clama por un futuro menos dramático: “cada vez son más los musulmanes que rechazan la sharia, la yihad, la cultura de la muerte y la obediencia acrítica a Mahoma”.

Busque los libros de Ayaan Hirsi Ali. No son fáciles de encontrar, pero no se arrepentirá. Casi todos están traducidos al español. VALE.