ANA LILIA RIVERA RIVERA
En defensa de la agricultura ancestral
- POLÍTICA
- Patricio Cortés
- Fotografía: Comunicación Social del grupo parlamentario de Morena
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El sistema agrícola ancestral del metepantle de Tlaxcala fue ya incluido por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como parte de los Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM), lo cual, aunque hizo poco eco mediático, adquiere gran importancia ahora que compiten no solo en el mercado, sino en el ámbito legislativo, los métodos ancestrales y las simillas genéticamente alteradas. De ello hablamos con una de sus principales promotoras la senadora Ana Lilia Rivera Rivera.

El metepantle es un sistema que intercala hileras de magueyes con otras plantaciones como árboles frutales, maíz, frijol, calabaza y plantas silvestres. “Es tan antiguo como las raíces más profundas de México se tiene conocimiento que ya se tenía como una práctica agrícola mil años antes de Cristo” nos ilustra.
Expone: “En el mundo, hay una pugna sobre un modelo agrícola que no garantizó alimentos sanos, suficientes, para todas y todos, desde finales de los 70’s, hasta ahora, hemos vivido el impacto de lo que le llamaron la revolución verde, esta producción de alimentos controlada por monopolios agroalimentarios que se hicieron del control de la producción de semillas, de paquetes tecnológicos que empezaron a meter, fertilizantes químicos, después herbicidas para combatir plagas y que llevaron a enriquecer a muy pocos en detrimento de la alimentación sana de millones de seres humanos y que nos llevaron a vivir también escenarios de hambrunas que no se han corregido en el planeta. Si la agricultura intensiva de este modelo agrícola industrial fuera ‘la gran panacea’, como la han querido vender, entonces, ¿por qué hay gente muriendo de hambre en África y en otras partes del mundo? En realidad, estamos en una pugna de intereses económicos porque como lo decía Gandhi, el planeta tiene para todos, pero jamás será suficiente para los que son avariciosos”.
“Lo que estamos buscando, a través de estas declaratorias, es identificar esos sistemas agrícolas, que han sobrevivido al paso del tiempo, que garantizan sobrevivir al cambio climático y que le dan una esperanza de sobrevivencia a la humanidad, cuando este sistema civilizatorio, que incluye este modelo de agricultura extensiva, colapse. Esto es inevitable, la agenda 2030, la humanidad la va a reprobar, en cinco años no vamos a lograr concretar ni políticas públicas, ni presupuestos, ni acciones conjuntas para detener el cambio climático. Llegó, nos alcanzó y los efectos los vamos a ver en el mediano plazo, ya no en el largo plazo, ya está aquí y la repercusión más grave es ¿qué le vamos a dar de comer a los seres humanos y cuáles van a ser esos sistemas que sobrevivan a las nuevas condiciones? Por eso, es tan importante reconocer que esta pugna, hoy, la estamos empezando a ganar los que hacemos agroecología, los que no olvidamos los conocimientos de nuestros antepasados y los que seguimos produciendo la tierra con muy pocos recursos materiales, con mucho trabajo y con mucha comunicación entre comunidades campesinos y pueblos originarios”.
“La economía le ganó a la razón; pero la tierra, el medio ambiente, va a hacer que el hombre replantee su civilización como la ha construido. El sistema está ya por colapsar: ríos contaminados, barrancas contaminadas, alimentos contaminados, tierra contaminada, el aire, la atmósfera. El modelo civilizatorio que creamos de modernidad no tarda mucho en sucumbir ante los efectos de un cambio climático que no pudimos controlar los seres humanos”, advierte.

Refuta que la modificación del clima haga necesarios los transgénicos: “Es mentira, los transgénicos no aguantan las sequías, el maíz nativo y las semillas nativas adaptados en su territorio, en su microclima, tienen condiciones que han evolucionado durante miles de años con la tierra, con el clima y que les han permitido adaptarse y que cada año se van adaptando. Las semillas nativas no son estáticas, tienen memoria genética, algodón, soya, maíz, todas, y se van adaptando. Conforme el cambio climático va cambiando, también ellas van modificando sus esquemas de desarrollo, como los seres humanos, como los animales. Cualquier semilla que en un laboratorio es modificada no se adapta al cambio climático y, por lo tanto, está condenada a que si en las condiciones en las que es creada no se dan, no va a ser productiva. Ahí están los resultados que nosotros probamos, por eso se logró la aprobación de la reforma constitucional de proteger a nuestro maíz, por la evolución. Protegimos diez mil años de evolución, de adaptación a los cambios climáticos, porque no es el primero que enfrenta la humanidad y el maíz ahí está. Si nosotros hemos logrado sobrevivir de diez mil años al cambio climático modificándonos in situ, en la tierra, ¿cómo una semilla que se crea en un laboratorio, bajo condiciones controladas, va a asegurar su productividad y su supervivencia.? Las semillas genéticamente modificadas son altamente productivas, pero bajo el esquema del paquete tecnológico que, si no tienen agua y esos insumos químicos que le acompañan, no dará los rendimientos con los que han engañado al mundo, son una de las más grandes amenazas porque rompen la evolución que le ha permitido al ser humano y a sus semillas vivir y adaptarse”.
Explica: “El metepantle es un sistema megadiverso alimentario de protección de tierra agua y suelo, humedades, garantiza que, aunque haya poca agua, va a haber una cosecha; si no se llega a dar el maíz, acelera la producción de la calabaza o el frijol. Es un reconocimiento que viene acompañado de una declaratoria de protección y de una campaña permanente de fomento de reproducción. Los sistemas que son protegidos van a ser reproducidos, incluso en otras partes del mundo. Nos estamos preparando, cada vez los terrenos son más desérticos, son más poco productivos y las humedades se tienen que conservar mejor”.
Ya en el tema general de la alimentación, declara: “Nosotros aprobamos la Ley General de Alimentación Adecuada y Sostenible, a finales del 2024, reglamentaria del artículo cuarto constitucional a una alimentación sana, contempla la construcción de un esquema intersectorial donde están todas las secretarías federales. México es pionero, ¿por qué importamos carne y por la otra puerta nuestros productores colapsan si el mercado de Estados Unidos se cierra? Estos juegos de mercado, que se negociaron de una manera injusta en contra del pueblo y de los productores mexicanos, tienden a cambiar en los próximos años cuando vayamos a la revisión del Tratado del Libre Comercio. Con esta ley, los mercados locales deben de ser prioritarios en calidad, en proporción y en acercamiento a los ciudadanos para tener productos de primera calidad a mejores precios”.

Nuestra entrevistada es miembro de las comisiones de Desarrollo Rural, Organismos Internacionales, Pueblos Indígenas y Afromexicanos y Reforma Agraria, en el Senado de la República; sin embargo, la que preside es la de Defensa Nacional, le comento que la veo más cómoda y apasionada en los temas del campo que en los de armas, expone: “Me considero profesional en mi trabajo, esta comisión de defensa nacional es una comisión de la que he aprendido mucho, pero lo que más he aprendido es a ser discreta, los temas son de seguridad nacional, no tengo derecho a hablar ni comentar nada de aquello que me toca legislar. Aunque sí conozco y me muevo bien en los temas, lo mejor es que sean la Secretaría de la Defensa Nacional, la presidenta de México y nuestra Secretaría de Seguridad Pública y Ciudadana quienes hablen de estos temas”.
Antes de ser legisladora participó en organizaciones como Sin maíz, no hay país, refiere: “Hay una lucha en cada lugar, uno ve los niños de la calle, las mujeres abandonadas, la educación, la seguridad, los campesinos, los pueblos indígenas, los derechos humanos, la diversidad; pero uno tiene que elegir una lucha, no puedes luchar todas y mi lucha histórica ha sido la soberanía alimentaria, la defensa de nuestros recursos biológicos, la defensa del agua, de la tierra, de nuestro entorno; porque creo que de los alimentos la vida nace y se garantiza ahí. Después, lo que quieras, el oro, la plata, la riqueza, los lujos; pero sin alimentos no hay nada y lo primario es lo que hemos dejado en último lugar y ese es un grave error”.

Por último, su nombre ya suena para la gubernatura de Tlaxcala en un par de años, cauta, comenta: “Quiero mucho al pueblo de Tlaxcala, es mi tierra, es mi pueblo. Estoy enamorada de la historia, de la raíz cultural, ancestralidad y de cada barrio. Amo intensamente cada reto que veo en cada espacio de mi estado tan lindo. Veo un reto en la recuperación de nuestra riqueza cultural, en la dignidad que debemos salir a defender fuera de nuestro territorio. Me molesta, me indigna, que un empresario mediocre e ignorante haya dicho que era mejor administrar el metro que gobernar el estado, haciendo referencia a que nuestro estado es, prácticamente, insignificante en el presupuesto nacional, cuando la riqueza histórica de Tlaxcala es determinante para la formación de nuestra república y más allá de nuestras fronteras nacionales. El pueblo de Tlaxcala es un pueblo al que se le debe mucho respeto a nivel nacional y mundial, dio muchísimo para que tengamos la nación que tenemos. Eso me motiva a voltear y ver que, como decía nuestro presidente, la mejor política exterior es la interior, para que nos respeten fuera de nuestro estado, tenemos que voltear a ver a nuestro estado con todas las necesidades y con todos los retos que implica sacarlo del abandono, de la corrupción, de la impunidad, de la simulación. Entonces, esa es una cuestión muy profunda de mi vida que todavía no he logrado consolidar. El futuro lo definirá el pueblo de Tlaxcala, no es este el momento, hoy estamos impulsando el segundo piso de la cuarta transformación con nuestra presidenta. No falto a sesiones, soy dinámica, respetuosa, responsable, apruebo, voto en las mesas de las comisiones, debato en el pleno para lograr los avances de la cuarta transformación a nivel nacional. En el 2027, el pueblo de Tlaxcala determinará qué quiere y con quién piensa que puede o siente lograr los objetivos de la reivindicación económica social e histórica de Tlaxcala. Si el pueblo decidiera, en un futuro, voltear a ver a Ana Lilia Rivera, ese es el anhelo más grande de mi vida, reconstruir a mi estado de la mano de mi pueblo”.
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