VIDA DE SAMUEL JOHNSON, DOCTOR EN LEYES
por James Boswell

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“Es un libro prodigioso que conviene saborear sin prisas para comprobar que no ha envejecido y es tan fresco como el periódico de esta mañana”… “Este es un libro único, ejemplar y genial. Ningún lector culto puede permitirse el lujo de prescindir de él”…”Uno de los libros más impresionantes y divertidos no sólo de la literatura inglesa sino europea”, a lo que agregaría “de todas las literaturas”… “Pocos libros hay en la historia que hayan disfrutado de una admiración tan unánime y entusiasta en diferentes épocas y lenguas”… “Vida de Samuel Johnson se sitúa entre los libros más relevantes del saber humano, junto al Quijote o el Corpus shakesperiano”, y así sucesivamente.

A lo que debo agregar el comentario de un erudito en cuestiones de libros, el de Lytton Strachey: “Sería difícil encontrar una refutación más contundente de las lecciones de moralidad barata que la biografía de Boswell. Uno de los éxitos más notables de la historia de la civilización lo logró un individuo que era un vago, un libidinoso, un borracho y un esnob. Y tampoco fue uno de esos éxitos explosivos y repentinos que suelen ser frecuentes entre los genios jóvenes. Fue más bien fruto de largos años de acumulación de energía, fue la expresión suprema de toda una vida. Boswell triunfó mediante el esfuerzo de abandonarse a su instinto durante cincuenta años”.

 

Enseguida, el de Richard Holmes: “La Vida de Johnson de Boswell, es nuestro texto fundamental, nuestros Principia o Antiguo Testamento. Y él es nuestro profeta. Su gran libro es de hecho extraordinariamente heterodoxo: es una poderosa crónica”.

 

Con esta introducción dan ganas de no abundar más. Pero, lo cierto es que desde hace muchos años he tenido a la mano la gruesa edición de la biografía de la vida de Samuel Johnson, editada y traducida al español por Miguel Martínez-Lage, que según Enrique Vila-Matas, tradujo magistralmente el grueso volumen de 1999 páginas. La editorial Acantilado anotó muchos puntos a su favor con este volumen que puso a la venta desde marzo de 2007. El libro que comentamos corresponde a la segunda reimpresión aparecida desde diciembre de 2013. El problema es que el volumen no es barato, cuesta $ 1,680.00. Algo de pasta pero vale la pena. Ahora hasta el “seguro popular” cuesta.

 

Aprovechando algunos días de las pasadas fiestas –por fortuna pasaron en total calma, eso sí sin mucho efectivo en los bolsillos porque a los editores de periódicos la austeridad de la 4a. Transformación, dicen, que les ha pegado duro–, volví a releer buena parte de la Vida de Samuel Johnson. Por cierto, las razones para implantar en México la “austeridad republicana” no convencen incluso a muchos juaristas, pues una cosa es ser austero y otras muy diferente, es ser peor que los nativos de Monterrey. Algo más, algunos “valientes” defensores de la libertad de expresión aprovechan la ocasión para no pagar a los colaboradores de los medios, pero, eso sí, usan sus medios para hacer política partidista y, obviamente personal. Pelillos a la mar, dijera célebre actor mexicano.

 
Es cierto que la Vida de Samuel Johnson no es actual, pertenece al pasado, pero no menos cierto es que ese “pasado” llega hasta nuestros días.

 

La obra de Boswell apareció hace algunos años, en M DCC XCIX (1799), y no obstante su antigüedad, todavía en 2007 una editorial española la pública en un solo volumen, lo que demuestra que el libro conserva mucha juventud pese a los siglos transcurridos. Sin embargo, nadie puede negar que las “cosas” de entonces han cambiado. Hasta la forma de presentar los libros, como es el caso.

 

Hace 221 años, el volumen tenía la siguiente portada que se repetía en los cuatro tomos de la obra: THE/ LIFE/ OF / SAMUEL JOHNSON, LL.D./ COMPREHENDING/ AN ACCOUNT OF HIS STUDIES/ AND NUMEROUS WORKS,/ IN CHRONOLOGICAL ORDER;/ A SERIES OF HIS EPISTOLARY CORRESPONDENCE;/ AND CONVERSATIONS WITH MANY EMINENT PERSONS;/ AND / VARIOUS ORIGINAL PIECES OF HIS COMPOSITION,/ NEVER BEFORE PUBLISHING:/ THE WHOLE EXHIBITING A VIEW OF LITERATURE AND LITERARY MEN IN GREAT-BRITAIN, FOR NEAR/ HALF OF CENTURY, DURING WHICH/ HE FLOURISHED. / By JAMES BOSWELL, Esq./ THE THIRD EDITION, REVISED, AND AUGMENTED/ IN FOUR VOLUMES. /
LONDON: PRINTED BY H. BALDWIN AND SON, FOR CHARLES DILLY, IN THE POULTRY./ M DCC XCIX. /

 
Creo que no necesita traducción. Sin duda, hace casi dos siglos y cuarto el mundo era diferente, pero en lo esencial sigue siendo el mismo.

 

A modo de prólogo, este volumen incluye un análisis hecho por Frank Brady que sintetiza el tema en tres líneas: “La Vida de Johnson, de James Boswell, “delicia y alarde del mundo de habla inglesa”, según G.B. Hill, es por consenso la más grande de las biografías que se hayan escrito nunca”. No hay la menor duda que en otros idiomas, aparte del inglés, hay excelentes biografías. Desafortunadamente en español el género biográfico no es de grandes polendas. En México ni lo novelístico ni lo biográfico es nuestro fuerte, tendemos más al “cuento”, al “ensayito” periodístico. Muy a lo güevón. Un viejo amigo, condiscípulo universitario, que yo creí llegaría a ser el mejor escritor de México, desgraciadamente ya fallecido, un día me confió: “Mira, Bernardo, como escritor me siento mejor en el cuento corto, que en la novela”. Muy a la tabasqueña, como decía un mesero de Villahermosa. Nada que ver con Paco Ignacio Taibo II, que por cierto ni mexicano es, aunque ya la nacionalización lo ampare.

 

Así las cosas, dice Brady que “Boswell forzosamente construye su mundo (la biografía de Johnson) a partir de los hechos, aunque toma los hechos una vez interpretado por un poderoso y exhaustivo sentido de la realidad, comparable a los que consideramos la imaginación de un novelista”.

 

“¿Quiere esto decir cómo ha afirmado G. B. Shaw, que Boswell fuera el dramaturgo que inventó a Johnson? A Shaw no le falta razón en la medida en que todos los biógrafos inventan a sus biografiados: tal como hablamos del Scott de Lockhart y de la reina Victoria de Strachey, éste es el Johnson de Boswell. El objetivo de Boswell era la autenticidad, no la “objetividad”. Nunca hubo, nunca podrá haber un Johnson “objetivo. La visión que Johnson tenía de sí mismo, aunque siendo privilegiada, no es más que una entre tantas”.

 

Libro redondo, la lección más significativa que ofrece Samuel Johnson es el ejemplo que da con su propia vida sobre todo cuando ya se acerca su fin. En su A modo de prólogo, cuenta Brady que “a un ataque de perlesía siguieron los dolores y molestias del insomnio, el asma, la hidropesía, se vio privado de la compañía de los Thrale, sino también de los acompañantes que tuvo tanto tiempo en su domicilio, Levett y la señora Williams. Otros tal vez lo tuvieran por el “sabio venerable” que se abstrae serenamente del mundo, pero él se encontró ante las realidades de la enfermedad y la soledad. Su irritabilidad era más evidente que nunca, su miedo a la muerte más inmediato cuando, como dijo, la mortalidad presentaba su ceño formidable, si bien siguió asido con todas sus fuerzas a la vida. El último retrato que le hizo Reynolds, “con el labio caído y los ojos sufrientes e indomables”, capta la esencia de esa lucha final”.

 

En fin, precisa Brady, “la muerte es la culminación de la historia del anciano, tal como el matrimonio culminó la historia del joven, y Boswell deja que sea Johnson quien relate su último verano, su último otoño, por medio de una serie de cartas en las que desbroza una y otra vez el mismo terreno de la salud en declive, de la esperanza menguada. Intelectualmente siguió alerta, emocionalmente atento: “Señor, considero que se echa a perder cualquier día en que no aprendo nada nuevo”. Hasta el final mantuvo su “espíritu altivo y de buen ánimo”. Concluida toda esperanza no quiso ingerir más medicamentos, ni siquiera opiáceos, para poder así rendir su alma ante su Creador sin que nada nublase su entendimiento”.

 

Samuel Johnson es, en definitiva, un héroe en todas sus virtudes y flaquezas, en la luz y las sombras de la biografía de Boswell, porque combatió a brazo partido con los monstruos que a todos nos amenazan, pero su determinación de sobrevivir y su voluntad de asumir sus propias responsabilidades, de ser dueño su ánimo y mantener el control de su vida, persistieron en él hasta el final. Éste es un retrato de Samuel Johnson al que podemos dar un uso inmejorable. Bien se dice que cada quien es el arquitecto de su propio destino. Excelente libro, este de James Boswell. Vale lo que cuesta. 

CULTURA

Núm. 243 – Febrero 2020
febrero 29, 2020

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