MARÍA JUNCAL

Señora del flamenco

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Ha conquistado el mundo con su andar flamenco, poniendo a los más exigentes foros a sus pies, ahora ha creado el propio en el corazón de la Ciudad de México, María Juncal promueve el flamenco no sólo desde escenarios de la talla del Palacio de Bellas Artes sino en su propio tablao.

El flamenco está en su sangre, heredera de la dinastía Borrull, la más trascendente del flamenco, con personajes de la talla de Miguel Borrull, quien redefinió la guitarra flamenca, o la bailaora Mercedes Borrull, la Gitana Blanca, musa de grandes pintores.

 

María Juncal

 

Nació y creció en las Islas Canarias donde la tradición flamenca es escasa, sin embargo, se nutría de las historias de su abuela, siendo muy joven expresó su intención de integrarse a aquel mundo, su tía abuela convocó a la familia y dijo “la niña trae lo de la familia, se tiene que ir de Las Islas. Su abuela había sido primera bailarina y coreógrafa del Liceo de Barcelona, “quería mandarme para allá, yo era muy niña, mis padres no me dejaron”.

 

No obstante, continuó con el baile de manera local, trabajaba en un hotel bailando cuando a los 16 años partió a escribir su historia: “Cuando llegué a Madrid a Amor de Dios, la escuela por excelencia de flamenco en el mundo entero, yo no llegué diciendo «hola soy María Borrull», me llamaban Canaria. Cuando gano mi primer premio nacional de danza, en Córdova, entrando al Gran Teatro, el primer cuadro que hay es de mi tía abuela, de Julio Romero de Torres; en mi puerta, ponían Juncal Borrull y la gente tocaba y me decía «¿tú eres Borrull de los Borrull?», fue cuando me empecé a dar cuenta que mi familia tenía ese peso”.

 

“Es un apellido que pesa, pero a mí nunca me pesó, a mí sí me impulsó porque había cosas que ya entendía de antemano; sobre todo porque nunca me sentí presionada por mi familia, tenía una fuerza interior que me decía que debía hacer las cosas con paciencia, con dedicación, no tuve prisa, sabía que lo estaba haciendo lo mejor que podía”, nos comparte con orgullo.

 

La pasión por el arte se conserva: “El concepto no ha cambiado, sigue siendo la alegría de mi vida y se ha mantenido intacto: la ilusión por bailar, escuchar una música y que se te mueva el cuerpo, ¡se me ponen los pelos de punta de pensarlo! Esa alegría que me da el baile y que me proporciona este sueño que he elegido vivir. El constante de la danza y de la convivencia creativa no ha cambiado. Lo que ha cambiado es mi expertise, por supuesto, yo le he dedicado cada segundo de mi vida a estar en estudio, sola o acompañada con maestros, experimentando y con muchas situaciones a las que te vas enfrentando; yo quería que mi camino fuera ascendente, eso significa que cada vez me encuentro con obstáculos distintos o retos que tengo que alcanzar de una u otra manera”.

 

María Juncal

 

“Tengo un conocimiento infinitamente más amplio de mi cuerpo, de lo que hago. Mi personalidad se acentúa con cada día de mi vida que lo trabajo porque eso lo tengo claro, sobre a quién me quería parecer y era a mí misma; en el camino, a mis maestros les agradezco todo lo que me enseñaron y que me permitieran ser yo misma. El valor inicial está intacto que es la alegría de bailar”, añade.

 

“Una de las cosas que forman una constante es mi forma de trabajar, lo que siempre he tenido, es una voluntad férrea hacia lo que quiero hacer, por eso no le puedo faltar a lo que hago, a mi baile día a día, a mi compromiso. Para mí, lo mismo es bailar aquí afuera en el camellón a debutar en el Teatro de la Ciudad o en Bellas Artes, como he tenido la suerte de hacer mi compromiso, mi preparación es la misma. No puedo faltar a mi compromiso con el Arte y con mi propio sueño”, afirma.

 

Aun siendo el ritmo más representativo de España, en México no sentimos ajeno el flamenco, nos explica: “Se siente como propio totalmente, México y España nos sentimos como en casa, el intercambio cultural lo sentimos como propio. A mí me emociona lo que escucho de la música mexicana, me emociona su forma, su luz, su gentileza. Creo que a México cuando va a España le pasa lo mismo con la idiosincrasia española, tenemos muchas cosas que no tienen que ver con el pasado, tiene que ver con el presente. El flamenco, cada vez más es de quien lo hace, ahora mismo tenemos un cuadro flamenco (en su tablado) que tiene dos intérpretes bailarines mexicanos y son muy flamencos”.

 

Acota: “Es tan autóctono que ha necesitado alimentarse de lo que es geografía, la ha necesitado y es el resultado de, porque el flamenco si no se hubiese acentuado en el sur de España y si no hubiese convivido con otras culturas que, por otras circunstancias, ya convivían ahí, si esos gitanos no hubiesen estado, no hubiese pasado lo que sucedió con el flamenco. Cuando hay algo tan autóctono, cuando hay una raíz tan clara y una fuente tan clara, cuando uno quiere hacer flamenco le debe un paseo por aquella tierra. Esa peregrinación es necesaria cuando uno quiere dedicarse al flamenco, porque ahí hay una hondura, pero es de quien lo hace, hay grandes bailaores, exponentes que tienen muchísimo qué decir”.

 

María Juncal

 

María Juncal ha dejado huella, no sólo en su público sino en sus discípulos: “Es muy emocionante sentir que formas parte del desarrollo… En el flamenco hay una cosa inherente al artista y es el trabajo personal, porque el mismo palo lo podemos bailar todos y los pasos son completamente diferentes, todo es nuevo y solamente bailando puedes llegar a eso; pero, de alguna forma tú estás en esa cabeza, porque como maestro has dejado algo ahí. Es algo hermoso cuando tienes tu impronta, tu forma, y ver lo que están haciendo ahí también”.

 

No es casualidad que decidiera abrir su tablao en nuestro país: “Es un público que ama el arte en general, y al flamenco en particular. ¡Lo ama!¡Lo quiere muchísimo! Lo sabe ver. Llena los teatros y es un público ante el cual siempre es un termómetro bailar. Yo he recorrido el mundo con mi compañía de danza y el flamenco es bien recibido en todos lados, los teatros le abren sus puertas y el público sus corazones, pero yo he tenido un vínculo con México desde la primera vez que vine, estrechando los lazos, me marché sabiendo que esta iba a ser mi tierra, mi casa”.

 

“Fui cumpliendo sueños, di clases por toda la república, siempre he querido regresar porque siempre he querido compartir mi momento artístico con esta tierra. Desde hace años que vine a bailar en un tablao aquí, que ya no existe, pensé en dos cosas: un día quería bailar en Bellas Artes y un día quería tener un tablao aquí”, narra sobre sus sueños cumplidos.

 

Es un lugar donde además de degustar auténtica comida española se puede disfrutar de lo mejor del flamenco internacional, la misma María Juncal se suele subir al escenario, los dos primeros meses bailó en su tablao y en diciembre vuelve a hacer temporada.

 

Sinuhé Villegas

 

La selección estuvo dentro de 15 posibles sedes, y fue en la segunda cita donde: “Lo vi. Salí. Caminé unos pasos y determiné que ahí sería mi tablao”, que hoy es el único en esta ciudad, ya que el anterior cerró hace 13 años: “Lo que se está creando es un centro de arte donde queremos que las personas compartan un momento emocionante apasionante y apasionado. Este lugar se tiene que llenar de musas y de buenos momentos”.

 

Cierra con una irresistible invitación: “La experiencia artística que van a vivir aquí es el mismo espectáculo que podrán ver en el Teatro de la Ciudad. El habitad natural del flamenco es el tablao, el espacio pequeño, el tú a tú, la mirada, que el espectador vibre con la potencia de flamenco. Me fascina el teatro, de hecho, ahorita necesito un teatro, pero el tablao tiene una fuerza especial”.

POLÍTICA

Núm. 277 – Diciembre 2022

Enrique Wong Pujada

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