Crece la violencia contra la niñez
CHRISTIAN SKOOG
Representante de UNICEF, México

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Christian Skoog

Fotografía: Cortesía de UNICEF

 

Los efectos sociales de la pandemia afectan también a la niñez, por ello hoy charlamos con el representante en México del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, UNICEF, Christian Skoog.

 

Diagnostica: “Las implicaciones para los niños principalmente son por estrés, aumentado por varias razones como es quedarse en casa, no salir, no ver a sus amigos, no ir a la escuela, etcétera; también hay otro factor en la gran mayoría de los casos, el hecho de que hay problemas de ingreso (económico) en la familia, desempleo, adultos que trabajan en la informalidad, esto genera presión y angustia por parte de los padres que se transfiere a los niños”.

“Con todo ese estrés vemos una tendencia a un aumento en la violencia doméstica y maltrato infantil que puede ir directamente hacia los menores, aunque también se puede presentar como la violencia emocional que viven ellos cuando hay violencia contra la mujer en la familia. Otro aspecto se presenta cuando hay menos ingresos, esto, muchas veces significa una reducción en la calidad y la cantidad de alimentos, lo cual afecta en la nutrición de los niños. En estos momentos, muchos niños siguen su educación a distancia, esto es difícil de aplicar si no se tiene experiencia previa con estas plataformas y mecanismos, hay una buena cobertura, pero al mismo tiempo afecta la calidad porque no es algo a lo que se está acostumbrado”, complementa.

 

Sobre las acciones de UNICEF en específico, destaca: “Hay varias medidas en las que estamos trabajando de manera conjunta con el Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia, DIF, por ejemplo, el tema de los de alimentos. Estamos lanzando un programa para sustituir los desayunos escolares y el programa de alimentación o asistencia de alimentación emergente para llegar a las familias, normalmente éstos se entregan en un sitio y la gente llega, pero el hecho que la gente no debe desplazarse significa que nosotros debemos ir a las casas para entregar esos alimentos. Para nosotros, hay dos aspectos muy importantes: uno es asegurar que la canasta tenga un valor nutritivo, el otro es acompañar con mensajes sobre la importancia de preparar alimentos saludables y nutritivos. Además, mandamos otro mensaje dirigido hacia los más pequeños para promover la lactancia materna, que es la mejor nutrición que puede tener un niño en los primeros años de vida”.

“Estamos luchando de manera conjunta la sociedad civil, las organizaciones internacionales y el gobierno para para disminuir la violencia contra niños. Cuando nos referimos a violencia, hablamos de todo tipo de violencia; la peor, por supuesto, es la que llega al homicidio. Hablamos que ésta, la violencia, puede darse con los familiares directos (papá, mamá, hermanos) así también con otros familiares (tíos, abuelos, primos), e incluso con la pareja desde el noviazgo y lamentablemente esta situación también se presenta en las aulas con los docentes. Una intervención o una decisión, que tal vez es lo más importante pero también lo más difícil, es realmente decir: ‘¡No!’, no aceptar lo que ahora es aceptado, la normalización de la violencia como forma de relación. No es aceptable la idea de que podemos resolver conflictos o problemas con violencia, tenemos que hablar, si hay conflictos o desacuerdos, hay que resolverlos pacíficamente”, expone.

“Si yo veo violencia en la casa de mi vecino, y no hago nada, esto no es aceptable, debemos denunciar, reportar y ejercer una presión social, decir ¡No a la violencia! Hay mecanismos y ahora es un momento oportuno para compartir mucho de lo que significa la convivencia familiar y cómo manejar el estrés y las emociones dentro de la familia, promover una rutina, una dinámica, armoniosa en casa, esto es importante. Hay muchos mensajes de información ahora y esperamos que sea una forma de prevenir la violencia; respecto a la escuela, que es muy importante, es difícil ahora, porque todo es por distancia, pero hay que promover un ambiente pacifico al interior de la escuela. No al bullying, no es aceptable, los directores y maestros tienen que ver con esto”, añade.

 

En contraparte, hay campañas en redes sociales donde se muestra un cinturón con frases como “gracias a esto muchos de nosotros no somos delincuentes”, UNICEF, difiere: “No, eso es completamente opuesto a la evidencia. Si a ti te pasa, tú tienes más probabilidades de replicar este comportamiento después. Niños víctimas de violencia en casa, como adultos tienen mucha más probabilidad de replicar la violencia. Es mucho menos efectiva que razonar o explicar y hay que tomarse un tiempo para explicar al niño lo que debe y lo que no debe hacer. Igual ocurre con los gritos, tú gritas a tu niño, él va a replicar eso, va a gritarte a ti y a los demás. Solamente es escalar la violencia y no es efectivo, la educación no funciona así”.

 

Cuando le pido comparar nuestra realidad con la del resto del mundo, expone: “Estamos en el promedio de esta región de América Latina, que es la más violenta en el mundo. El 25 por ciento de los homicidios que se cometen en esta región, el 8% corresponde a la población, cifra proporcional para la violencia en los niños, lo que la convierte en la región más violenta. México está a la par de otros países de la región de Centroamérica como Guatemala, Honduras y El Salvador donde existe mayor violencia hacia los niños, por lo que hay que hacer algo, esto se traduce a que cuatro niños por día mueren en una muerte violenta y esto es por encima de la media”.

 

Pasa al marco legal: “En cuestiones legales, en general, México está bien, pero todavía falta prohibir el castigo corporal en todos los ámbitos. Justo en estos días, en Baja California aprobaron la ley para prohibir el castigo corporal, pero faltan los demás estados y se haga a nivel federal. En una cámara ya lo aprobaron, esperamos que el Senado la apruebe también, esta sería una señal muy importante”.

 

La siguiente pregunta gira en torno al riesgo de que estemos descuidando otros problemas por centrarnos en el COVID 19, reconoce: “Es igual en todos los países, es difícil priorizar cosas al mismo tiempo y por supuesto, el bienestar de salud de la población es sumamente importante, pero hay que tomar medidas y pensar en las consecuencias. Es por eso que hablamos de dos crisis, la de salud y la de la economía. Son consecuencias de la pobreza y va a aumentar, esto significa menos acceso a los servicios básicos, a las posibilidades de los niños de poder gozar de sus derechos, de agua, de alimentos, de salud, de educación de calidad. Por eso estamos aquí varias agencias de las Naciones Unidas, recordando a las autoridades la importancia de tomar en cuenta las consecuencias inmediatas, a mediano y a largo plazo para la niñez, de no olvidar, de no dejar a los niños como invisibles de esta pandemia que es muy grave, por eso estamos trabajando, estamos insistiendo, estamos dando recomendaciones de cómo tomar en cuenta la niñez, seguir o aumentar programas de protección social con un enfoque de niñez porque los más pobres sufren más. Ellos no tienen un margen en su economía, no tienen ahorros, por tanto, los niños tienen que trabajar ahora, en vez de ir a la escuela, y no pueden comer como antes. Por eso la importancia de la protección social junto con todos los programas que mencioné, por ello estamos trabajando con el DIF para llegar a los más pobres y seguir dando un apoyo. Esto es bueno para el bienestar de estas familias, y también por la economía porque mucha gente en pobreza no es buena, todos deben contribuir, la clase media compra mucho, los pobres no. Entonces, así es como se estimula la economía y se genera un círculo virtuoso y no vicioso”.

“Nuestra recomendación es tomar lo que ya existe y fortalecer o aumentar, no crear otros programas porque no tenemos tiempo y es complicado establecerlos”, acota.

 

Con la pandemia crecen los desafíos de la institución y por ende sus requerimientos económicos: “Nosotros, en México, nos basamos mucho en la recaudación local de individuos que cada mes nos dan un apoyo de 100 pesos o 200, y también nos apoya el sector privado de empresas, pero necesitamos más fondos. México no es un país que recibe mucho apoyo de UNICEF (central) y otras agencias, porque está considerado como país de renta media alta y que debe financiar su desarrollo, por eso tenemos que ver aquí cómo nos financiamos. No estamos logrando lo que necesitamos o queremos, pero seguimos movilizando o intentando de movilizar recurso para financiar lo que tenemos que hacer, porque siempre en emergencias hay situaciones muy complicadas”.

Informes:

El público puede donar en unicef.org.mx/coronavirus, llamando al 800 841 8888 o a través de la cuenta bancaria a nombre del Fondo de las Naciones Unidas para la infancia, cuenta: 1976039404, en Citibanamex. CLABE interbancaria: 0021 8001 9760 3940 46.

POLÍTICA

Núm. 249 – Agosto 2020

agosto 14, 2020
Asuntos destacados del 3 al 7 de agosto

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