TODO EL TIEMPO TOMAMOS DECISIONES

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Desde que abrimos los ojos tomamos decisiones y es uno de los procesos más difíciles a los que se enfrenta el ser humano. En el transcurso del día son pequeñas elecciones, las grandes no son tan frecuentes, pero su importancia es crucial (casarse, tener hijos, vivir en otro país, qué carrera estudiar, escoger dónde desarrollarse profesionalmente, elegir a la pareja, etc.). Se trata de seleccionar el camino de acción más adecuado entre diversas alternativas. Establecer criterios de evaluación para las diferentes opciones, he identificar las más relevantes, parece sencillo pero una mala determinación puede cambiar la vida y cuando esto pasa, el ser humano se queda en situación de vulnerabilidad y su estado emocional puede pagar los platos rotos.

 

TODO EL TIEMPO TOMAMOS DECISIONES

 

En la toma de decisiones hay que realizar las siguientes preguntas: ¿Cuál es el punto de partida?, ¿Cuáles son las herramientas con las que se cuenta?, ¿A dónde se quiere llegar? y ¿Cuál es el propósito?

 

Las decisiones llevan a elegir dos caminos, el más adecuado es el que analiza todas las alternativas, sus probables consecuencias, cubrir necesidades, la experiencia emocional y buscar un resultado óptimo. El segundo, tiene que ver con procesos subjetivos que al final no era lo que se esperaba. (No todos los caminos llevan a Roma) y cuando esto sucede, puede generar un dolor de cabeza “Hubiera tomado otra decisión”. Cabe señalar, que el control inmediato de los pensamientos, emociones, análisis de las situaciones y tomar el plan de acción más adecuado, es lo más recomendable, pero también, hay la factibilidad de cambiar cuando se detecta que no es lo que se quiere.

 

Para Sartre: “Somos individuos libres, y nuestra libertad nos condena a tomar decisiones durante toda nuestra vida”. La libertad nos permite tener la facultad de tomar nuestras propias decisiones sin afectar a los demás. Esa libertad va acompañada de la responsabilidad, por consiguiente: La mente tiene la capacidad de razonar, planificar, escuchar con atención la vocecita interior que siempre está emitiendo mensajes, solo que muchas veces no se presta atención; por su parte, las emociones dependen del estado de ánimo, el medio ambiente y la seguridad de la persona al momento de tomar la elección que se considera la más satisfactoria.

 

Cuando se presenta una situación problemática, lo primero es respirar para oxigenar el cerebro y limpiar los pensamientos negativos, construir un modelo de acción que se adapte a las necesidades mediante el análisis y poder evaluar el resultado obtenido. Sin embargo, si no se logra lo que se esperaba, continuar viendo otras alternativas y cambiar de plan.

 

 

TODO EL TIEMPO TOMAMOS DECISIONES

 

PROCESO DE TOMA DE DECISIONES

1.- “El proceso de toma de decisiones sería encontrar una conducta adecuada para una situación en la que hay una serie de sucesos inciertos”, para ello, se debe realizar un análisis, crear acciones idóneas que se adapten a los requerimientos, plantear los objetivos y elaborar un plan hasta llegar al resultado de forma efectiva.

2.- Cada persona desarrolla su propio modelo en la toma de decisiones, con base a su experiencia, su capacidad para afrontar los problemas y su historia de vida.

3.- Después de una planeación, se crean las acciones más adecuadas, sin perder de vista, que no solo depende de la persona sino también, de la respuesta de los otros.

4.- En ocasiones se pueden modificar las iniciativas y la posibilidad de hacer algunos cambios, pero si ya no es posible y esto genera algún imponderable, hay que asumir la responsabilidad de lo que ocasione y quedará como antecedente para lo que se presente en un futuro. Cuando se determina el llevar a cabo una acción, se puede realizar de manera consiente mediante pensamientos críticos y un análisis general, y cuando se realiza de forma subjetiva, es cuando se centra en los sentimientos, no se realizan evaluaciones del conjunto de acciones inciertas.

5.- La mente cree que se está eligiendo bien, aunque, también es presa de la duda y esto ocasiona un estado de incertidumbre, inquietud y lo que está por venir de las probables consecuencias.

6.- Ante situaciones de inseguridad y no saber qué es lo mejor, se recurre al apoyo de otras personas para que en conjunto ayuden a buscar lo más conveniente. Es importante escuchar su punto de vista y no dejarse convencer a la primera, porque cada quien da su opinión dependiendo de las experiencias y de su postura existencial.

7.- Se aprende de las experiencias en situaciones similares y es más fácil poder elegir lo más viable.

8.- Si el resultado de la decisión no es el esperado, de nada sirve atormentarse con el famoso “hubiera”.

9.- Monitorear el comportamiento, esto permite hacer cambios en el proceso.

10.- Evaluar el resultado, sirve como parteaguas para lo que se presente después, buscando encontrar la conducta adecuada ante situaciones inciertas.

 

Solo para recordar: “Las decisiones que tomamos en nuestra vida determinan el tipo de resultados que experimentamos y la calidad de la vida que vivimos”.

 

Psicoterapeuta Raquel Estrada

Tanatología, Logoterapia y Prevención del Suicidio  🦋

racheles_03@outlook.com

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SALUD

Núm. 277 – Diciembre 2022

Enrique Wong Pujada

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